Daniel Caraco, hermano del Evangelio (1942-2013)








Escuchemos a Daniel y dejémosle hablar a través de este texto, una composición a partir de relatos y confidencias suyos que se leyó en su funeral en la iglesia de San Leu el 3 de diciembre de 2013.
"Crecí en la región de París, y desde siempre me ha gustado París. Sin embargo, nací en Macón, ya que en 1942 estabamos en guerra. Mi padre, que era judío, venía de Turquía y mi madre de la región de Soissons. Mi hermano, mis hermanas y yo hemos recibido mucho de nuestra familia. Después de los estudios y del servicio militar busqué aquí y allí para orientarme, y resulta que, en 1967, el Señor vino a "tocarme" a través de un sermón, y pedí el bautismo: tenía 25 años. Fui al seminario: Montmagny, Versailles, pero yo quería una comunidad y me uní a los Hermanos del Evangelio. Cinco años después de mi bautismo, el 25 de Marzo, hice mis primeros votos .En septiembre de 1972, me uní a los hermanos en Irán: 52 horas en tren de Lausana a Estambul. Estaba muy contento poder pasar por Estambul porque es la ciudad de mis antepasados. Aprendí el persa, aprendí Sureth (la lengua de los cristianos caldeos) y estuve 3 años viviendo en el pueblo de Gavilan, no muy lejos de los hermanos de Jesús que se encontraban en Tabriz. Nuestra fraternidad estaba al servicio de esa pequeña Iglesia Caldea en medio de una vasta mayoría de musulmanes.En septiembre de 1975 llegué a Suiza para estudiar teología: 3 años de reflexión, de descubrimiento, de gozo intelectual y espiritual, y me ordenaron sacerdote el 15 de junio de 1978. En la estampa de mi ordenación escribí estas palabras: "El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir".En septiembre de 1978, volví a Irán lleno de entusiasmo: teníamos 2 fraternidades, Hamadan y Ourmieh, y éramos cuatro hermanos. Pero en 1981, después de 3 años más en Irán, me sentí cada vez más incómodo para situarme en la Iglesia caldea, y las tensiones políticas y religiosas se sumaron a esa incomodidad. Entonces, en comunión con mis hermanos, decidí salir de Irán. Os pido perdón por haber dejado Irán, pero realmente superó los límites de mis capacidades.Pero "salir" no significa "cortar", y regresé a Irán en 2004 (Nora me esperó con un ramo de flores), en 2008 (Monseñor Thomas me acogió calurosamente) y en 2011 (la mamá de Nora, feliz de verme, dijo: "Eres como mi hijo").De regreso a Europa en octubre de 1981, viví primero durante 2 años en Cerdeña, donde hice todo tipo de trabajos ocasionales, y luego volví a París.Estoy en París desde la Navidad de 1983 y me puse en contacto con una comunidad parroquial que ya conocía: la comunidad de San Leu. Deseando centrarme en la Palabra de Dios, comencé a enseñar la Biblia. Hice un montón de pequeños trabajos: transportar piedras preciosas, técnico de la superficie...En 1989 acepté ser capellán de los aprendices huérfanos de Auteuil, al norte de París. El porcentaje de cristianos es pequeño y la imagen religiosa que tienen es a menudo pervertida. Pero de la Iglesia recibimos un mandato  con el más pequeños, rechazados, despreciados, y me siento muy motivado a vivir entre esta gente joven.En 1991 -la fraternidad lleva un año en Clichy- me ofrecen un trabajo en ASSAD (Asociación de Atención y Servicios a Domicilio). El director querría lanzar un nuevo servicio: bricolaje a domicilio. A través de este trabajo tuve la oportunidad de tejer una red de relaciones muy hermosas. La repetición de las mismas intervenciones con las mismas personas hace nacer la amistad y surgen conversaciones serias. Incluso hay quien solo me llama para hablar, porque la soledad es insoportable. Otros me confían su vida y me llaman "hijo mío", especialmente en las familias judías. Pues sí, yo también soy de origen judío, y eso es muy importante para mí.En 1993, tomé un año gratuito para el Señor. Ustedes saben que desde mi estancia en Irán no guardo muy buenos recuerdos del Islam, pero no confundo "Islam" con "musulmanes". Salí hacia Argelia en las huellas de Charles de Foucauld, y durante ese viaje me quedé muy tocado por la amabilidad y hospitalidad de los argelinos. Pero en Tamanrasset, en la montaña del Asekrem, me quebré (¡cuántas lágrimas se mezclaron a mis aleluyas!): ¡Anorexia!En 1995, regresé a Clichy: Me encanta esta fraternidad que formamos Eduardo, Tullio y yo, aunque no sea perfecta... He vuelto a trabajar en ASSAD y allí me quedé hasta mi jubilación: 17 años en el servicio de reparación, donde se crearon muchas amistades, donde surgieron diálogos muy profundos.Pero desde 1985 tengo otro punto de apoyo. Doy gracias al Señor por brindarme la oportunidad de vivir con paz, rodeado de muchos amigos, cerca de aquí, en la Rue aux Ours.Es en ese lugar que me sorprende la leucemia, pero estoy tranquilo. Tengo que mirar a la enfermedad tal como es, con todas sus consecuencias. En una celebración sencilla recibí el sacramento de los enfermos junto a otros feligreses. Dejo a los médicos el cuidado de curarme, pero lo que le pedí al Señor por medio de este sacramento es ser capaz de acoger esta nueva etapa en mi vida.
   
"Llevamos un tesoro en vasijas de barro". Es cierto, sin duda tiene que romperse el jarrón para revelar plenamente nuestra esperanza.