El día 17 de mayo de 2014 se celebró en Maroua la ordenación como nuevo obispo del P. Bruno Ateba Edo, Padre Palotino. A continuación ofrecemos las palabras que pronunció Philippe, obispo saliente y Hermano del Evangelio, al principio de la celebración:
“¡Gracias a todos por haber venido a participar en nuestra fiesta,
en nuestra alegría! Gracias a ti, mi hermano Bruno, por tu “fiat”
que ha sido tu única y bella respuesta al llamado que el papa
Francisco te dirigió y que el nuncio apostólico te transmitió al
principio este mes de abril. Gracias por haber aceptado el servicio
pastoral de la diócesis de Maroua-Mokolo. Como tú sabes la diócesis
cuenta con cerca de 2 millones de habitantes: Encrucijada de pueblos
y de lenguas (se cuentan más de 50), encrucijada de culturas y de
religiones, encrucijada de paz y de amistad. Desde 1946, la Buena
Noticia de Jesús es anunciada y acogida por muchos hombres y mujeres
de nuestras montañas, y nacieron bellas comunidades cristianas que
se desarrollan. Anunciar a Jesucristo quiere decir buscar la
felicidad de las familias… ayudar a nuestras familias a ser hogares
de fidelidad y de amor… ayudar a los hombres y mujeres de nuestro
pueblo a trabajar bien…ayudar a nuestras familias a ser hogares que
irradien amor, hacia los vecinos, hacia los pobres de nuestros
barrios, hacia los creyentes de otras religiones… Ay, vivimos en
estos tiempos, una situación que nunca nos habíamos imaginado, y
todavía menos deseado. Hablo de la violencia y del clima de
inseguridad provocados por los extremistas sectarios, que destruyen
los pueblos, matan a niños en las escuelas, o se los arrebatan a sus
padres, secuestran rehenes para venderlos como ganado. Se atreven a
pretender actuar en nombre de Dios y del Islam. Suplico a nuestros
amigos musulmanes de Camerún que digan una palabra clara y firme
para expresar su desacuerdo con esos horrores, como felizmente ya lo
hicieron los responsables musulmanes de distintos países del mundo,
con el fin de que se acabe esta crueldad…
Rezo por nuestro hermano,
nuestro obispo, Bruno Ateba, para que sea un pastor según el corazón
de Dios. Rezo por los habitantes de esta región, hombres, mujeres,
jóvenes, niños, musulmanes, cristianos y animistas, para que todos
encuentren la felicidad y la paz, y la alegría de vivir en esta
tierra que Dios nos dio. Permítanme rezar también por aquellos que
nos persiguen y nos hacen daño, por aquellos que mantienen en
cautiverio o que matan a sus hermanos humanos, su hermanas inocentes.
Rezo por ellos, para que Dios cambie su corazón, para que ellos
también descubran en su corazón el amor y la alegría de Dios. Les
pido que nos regresen a nuestra hermana Gilberte, nuestros hermanos
Gianantonio y Giampaolo. Les pido que regresen a sus padres a las
desgraciadas niñas que capturaron. Yo les pido que lo hagan ellos
mismos, sencillamente, por humanidad, por amistad, para evitar que
los ejércitos se pongan en camino para hacerlo a su manera y
extender así todavía más la violencia, según lo que parece querer
decidirse en París en este mismo momento. Les pido que renuncien al
odio y quemen sus armas, les pido que nos tiendan la mano, para que
caminemos juntos, amigos de Dios reconciliados, en el camino de la
verdad, de la justicia, de la paz y de la felicidad. Les pido que lo
hagan para que ellos mismos estén en paz, para que nosotros estemos
en paz, y para que la paz esté con todos los habitantes de esta
región de África tan querida para nosotros.”