Nuestro hermano Philippe fue obispo de Maroua-Mokolo durante casi 20 años. Hace 3 años dio su dimisión. Estaba muy preocupado por los secuestros perpetrados por Boko Haram, cuando recibió la noticia de la nominación de su sucesor.
Philippe:
Tenemos la situación inquietante, provocada por “Boko Haram”. Hasta ahora, habían dicho que no atacarían a Camerún; incluso habían pedido que las aldeas fronterizas pusieran banderas camerunesas, para que sus agrupaciones no pasaran las fronteras… pero la situación se ha complicado y ahora dicen que van a vengarse de Camerún. De hecho, poco tiempo después han secuestrado a Gilberto, Gianantonio y Gianpaolo en Tcheré (a 17 kms. de Maroua ) y ha habido tentativas de otros secuestros en otras partes, por fortuna sin éxito, hasta el presente. Las fuerzas de seguridad y el ejército camerunés están en estado de alerta y protegen sobre todo a los expatriados, chinos y franceses, que trabajan en las carreteras y en las explotaciones petrolíferas... y nosotros tenemos puestos de guardia en todas las parroquias, donde hay extranjeros. Aquí en Maroua hay equipos de vigilancia que guardan la ciudad en la noche (aquí en el obispado, tengo dos guardias en mi puerta, cada noche).
Es una catástrofe, para la economía de la región. El turismo, el comercio, los mercados… nadie quiere venir a vivir o a trabajar aquí, además se les prohibe…
Tenemos la situación inquietante, provocada por “Boko Haram”. Hasta ahora, habían dicho que no atacarían a Camerún; incluso habían pedido que las aldeas fronterizas pusieran banderas camerunesas, para que sus agrupaciones no pasaran las fronteras… pero la situación se ha complicado y ahora dicen que van a vengarse de Camerún. De hecho, poco tiempo después han secuestrado a Gilberto, Gianantonio y Gianpaolo en Tcheré (a 17 kms. de Maroua ) y ha habido tentativas de otros secuestros en otras partes, por fortuna sin éxito, hasta el presente. Las fuerzas de seguridad y el ejército camerunés están en estado de alerta y protegen sobre todo a los expatriados, chinos y franceses, que trabajan en las carreteras y en las explotaciones petrolíferas... y nosotros tenemos puestos de guardia en todas las parroquias, donde hay extranjeros. Aquí en Maroua hay equipos de vigilancia que guardan la ciudad en la noche (aquí en el obispado, tengo dos guardias en mi puerta, cada noche).
Es una catástrofe, para la economía de la región. El turismo, el comercio, los mercados… nadie quiere venir a vivir o a trabajar aquí, además se les prohibe…
Durante
dos días hemos tenido en Maroua un excelente “Coloquio
Interreligioso”, para responder a esta situación. Ha estado
inaugurado por las autoridades administrativas del Extremo-Norte y ha agrupado a los principales imanes musulmanes, a los pastores
protestantes y a nosotros, católicos. Dos días de
confraternización, en los que hemos reafirmado nuestra voluntad de
vivir en paz.
En medio de todo esto hemos tenido la llegada de
nuestro hermano Bruno, como nuevo obispo!!!... La próxima semana iremos juntos a Yaoundé, para la reunión de la Conferencia
Episcopal y luego, el 13, volveremos juntos a Maroua, para preparar
la ordenación episcopal, que será el sábado 17 de mayo." Nos
preparamos para vivir una jornada muy bella, con 25 obispos, mucha gente y mucha
alegría. Por supuesto con la tristeza de la ausencia de Gilberte,
Giampaolo, Gianantonio…
Y
el 17 de mayo, al principio de la ordenación, Philippe habla a todo
el mundo:
“¡Gracias a todos por haber venido a participar en nuestra fiesta,
en nuestra alegría! Gracias a ti, mi hermano Bruno, por tu “fiat”
que ha sido tu única y bella respuesta al llamado que el papa
Francisco te dirigió y que el nuncio apostólico te transmitió al
principio este mes de abril. Gracias por haber aceptado el servicio
pastoral de la diócesis de Maroua-Mokolo. Como tú sabes la diócesis
cuenta con cerca de 2 millones de habitantes: Encrucijada de pueblos
y de lenguas (se cuentan más de 50), encrucijada de culturas y de
religiones, encrucijada de paz y de amistad. Desde 1946, la Buena
Noticia de Jesús es anunciada y acogida por muchos hombres y mujeres
de nuestras montañas, y nacieron bellas comunidades cristianas que
se desarrollan. Anunciar a Jesucristo quiere decir buscar la
felicidad de las familias… ayudar a nuestras familias a ser hogares
de fidelidad y de amor… ayudar a los hombres y mujeres de nuestro
pueblo a trabajar bien…ayudar a nuestras familias a ser hogares que
irradien amor, hacia los vecinos, hacia los pobres de nuestros
barrios, hacia los creyentes de otras religiones… Ay, vivimos en
estos tiempos, una situación que nunca nos habíamos imaginado, y
todavía menos deseado. Hablo de la violencia y del clima de
inseguridad provocados por los extremistas sectarios, que destruyen
los pueblos, matan a niños en las escuelas, o se los arrebatan a sus
padres, secuestran rehenes para venderlos como ganado. Se atreven a
pretender actuar en nombre de Dios y del Islam. Suplico a nuestros
amigos musulmanes de Camerún que digan una palabra clara y firme
para expresar su desacuerdo con esos horrores, como felizmente ya lo
hicieron los responsables musulmanes de distintos países del mundo,
con el fin de que se acabe esta crueldad…
Rezo
por nuestro hermano, nuestro obispo, Bruno Ateba, para que sea un
pastor según el corazón de Dios. Rezo por los habitantes de esta
región, hombres, mujeres, jóvenes, niños, musulmanes, cristianos y
animistas, para que todos encuentren la felicidad y la paz, y la
alegría de vivir en esta tierra que Dios nos dio. Permítanme rezar
también por aquellos que nos persiguen y nos hacen daño, por
aquellos que mantienen en cautiverio o que matan a sus hermanos
humanos, su hermanas inocentes. Rezo por ellos, para que Dios cambie
su corazón, para que ellos también descubran en su corazón el amor
y la alegría de Dios. Les pido que nos regresen a nuestra hermana
Gilberte, nuestros hermanos Gianantonio y Giampaolo. Les pido que
regresen a sus padres a las desgraciadas niñas que capturaron. Yo
les pido que lo hagan ellos mismos, sencillamente, por humanidad, por
amistad, para evitar que los ejércitos se pongan en camino para
hacerlo a su manera y extender así todavía más la violencia, según
lo que parece querer decidirse en París en este mismo momento. Les
pido que renuncien al odio y quemen sus armas, les pido que nos
tiendan la mano, para que caminemos juntos, amigos de Dios
reconciliados, en el camino de la verdad, de la justicia, de la paz y
de la felicidad. Les pido que lo hagan para que ellos mismos estén
en paz, para que nosotros estemos en paz, y para que la paz esté con
todos los habitantes de esta región de África tan querida para
nosotros.”
El 1 de junio Philippe nos escribe desde Maroua:
Hoy les mando estas palabritas para comunicarles nuestra inmensa
alegría por la liberación de nuestra hermana Gilberte y de nuestros
sacerdotes Gianantonio y Giampaolo. Pude encontrarlos y abrazarlos
esta mañana durante unos instantes en el aeropuerto de Maroua-Salak, antes de embarcarse en avión militar hacia Yaoundé de donde
saldrán, mañana, nuestros sacerdotes para Italia y Gilberte para
Canadá. Están relativamente bien ¡pero muy delgados! Gianantonio
que es sacerdote de la fraternidad Jesus-Caritas, me dijo que la
oración de abandono del Hermano Carlos era lo que lo había
sostenido durante esos días difíciles. Nuestro nuevo obispo (Mons.
Bruno Ateba Edo) que empieza su servicio en esta situación lo hace
con mucha calma, incluso con humor, y todo transcurre bien. Me pide
que lo acompañe en los comienzos, lo hago con mucho gusto pero
“retirándome” para dejarle el lugar.