Viaje a la India del prior de los Hermanos del Evangelio


Durante mi estadía, pensé a menudo en Gandhi, en su mensaje de no violencia, de respeto de la creación, de tolerancia, etc.                  
 Del 9 al 26 de febrero de 2.019
Lo que les compartiré lo recibí en gran parte de los hermano.
 
Como trato de hacerlo después de cada visita, quisiera compartirles algo, con el riesgo de ser parcial, pues mi estadía fue breve y la realidad del conjunto del país se me escapa. 
 

Deseaba mucho conocer la realidad de la fraternidad en la India. Lo tenía todo por descubrir ya que era mi primera visita a ese país inmenso.

Lo que les compartiré lo recibí en gran parte de los hermanos que, muy atentos, me guiaron, me acompañaron, me hablaron de su país, de las realidades de sus ambientes de vida y de su trabajo, permitiéndome encontrar algunos de sus amigos. Tuvieron la paciencia de ayudarme para hacer un primer paso en la comprensión de la diversidad cultural y religiosa de su país, contándome la historia de la Fraternidad, explicándome las raíces religiosas, las devociones, las pertenencias, y llevándome a visitar algunos templos. 
 

Desde la salida del aeropuerto, uno entra en el ambiente: a pesar de la hora, el tráfico es intenso, ruidoso, hay una congestión de autobuses, de carros, de camiones. Aparentemente todo me parece muy desordenado, caótico pero se avanza. Una multitud de “ritchkos” (moto taxis) se desplazan como hormigas reinas del tráfico, colándose entre los otros vehículos con habilidad y astucia.

Llegamos a destino después de más de una hora de viaje. La fraternidad todavía esta adormecida. Mylasandra es un pueblo que está en la gran periferia de Bangalore. Por la mañana estoy contento de volver a ver y saludar a los hermanos. Paso los primeros días en esta fraternidad. 


La fraternidad de Mylasandra, Bangalore


Mylasandra es un pueblo grande que todavía conserva sus características y su espíritu lugareño: la gente se conoce, se saludan; tiene su iglesia y sus templos. En efecto, digo todavía, pues la ciudad avanza poco a poco como un pulpo. Desde la fraternidad ya se ven grandes inmuebles en construcción que muerden poco a poco las tierras cultivables y se acercan al pueblo. Ciertamente en un futuro próximo el aspecto del pueblo va a cambiar y su espíritu también. 
 


 Pueblo de los obreros de las canteras


En Mylasandra también hay numerosas canteras de granito que excavan y vacían la montaña. Se utiliza el granito en bloques grandes para los cimientos de las casas, en placas grandes para delimitar los terrenos y también una vez pulido, para el revestimiento de los suelos. Parece que la explotación es rudimentaria, con muchos obreros inmigrados llegados del norte. Viven en barracas improvisadas cerca de las obras. 
 


Se siente que el hinduismo está presente en todas partes y que impregna con sus ritos, la vida cotidiana de todo el mundo, ¡incluso de los cristianos! Se encuentran muchos templos, unos pequeños reducidos al mínimo con una sencilla imagen y algunas flores al pie de un gran árbol por ejemplo, otros más grandes construidos recientemente y otros muy antiguos con multitud de estatuas coloreadas.

 
Un ejemplo de la omnipresencia de lo religioso y que me llamó la atención: los días precedentes a la apertura de una nueva escuela, cerca de la fraternidad, los propietarios pidieron hacer oraciones a un brahmán, después hicieron pasar una vaca por el edificio nuevo para bendecirlo.

 
Se ven muchas mujeres que incluso en el autobús, hacen guirnaldas de flores con una habilidad y rapidez extraordinarias. Esas guirnaldas serán compradas para hacer ofrendas en devoción a alguna divinidad, y por las mujeres que las llevan en los cabellos como adorno. Se las pone en el “ritchko”, el carro, el autobús, para honrar a alguna divinidad e implorar su protección, o en los cuernos de las vacas… Me imagino que es una manera de agradar a la divinidad de la que se es devoto. ¡Todo parece impregnado de lo religioso!

 
Yo pienso que Bangalore es una ciudad que refleja la India de hoy: un gran desarrollo técnico, un crecimiento económico elevado pero que olvida a aquellos que están abajo en la escala social.

 
Bangalore se desarrolló estos últimos 20 años, gracias a sociedades que invirtieron en las nuevas tecnologías y todo lo que se refiere a internet y sus corolarios. Pasó de 3 millones de habitantes a 9 o 10 millones. Leí que Bangalore es una de las ciudades más contaminadas de la India. El agua potable es una mercancía rara, y por lo tanto una oportunidad de beneficio para el que la tiene y comercia con ella, lo que inquieta a aquellos que, como los hermanos, tienen pozos cerca de esas perforaciones profundas ya que provocan el descenso del nivel de la capa freática.

 
Hoy hay un poco menos de 1,4 mil millones de habitantes en la India; el 2,3% son cristianos: un poco de polvo pero de todos modos 24 millones con una concentración en el Sur. ¿De dónde vienen esas comunidades cristianas? Se dice que los primeros convertidos habrían sido judíos indios que vivían en el sur, y que fueron integrados en la sociedad como castas comerciantes. Esas primeras comunidades remontarían a Santo Tomás. Los cristianos minoritarios están en tercera posición después del hinduismo que es la cultura dominante y el islam (13%) muy visible. Se dice que su número va en aumento, a pesar de las persecuciones de las que son víctimas sobre todo en el Norte.

 
Yesudas me llevó a conocer a las Hermanitas de los Pobres donde trabaja tres días por semana. Está empleado en el planchado, bricolaje/mantenimiento de la casa y ayuda a algunas personas para las comidas. Aprecié mucho el ambiente de esta casa y admiré la atención de las Hermanas por sus huéspedes. Yesudas está muy contento de lo que vive allí, y yo vi que es apreciado.

Olvidaba decirles que Yesudas es un aficionado a la bicicleta; se desplaza con ese medio. Hay que ser valiente para circular así en la ciudad de Bangalore dado el tráfico y la contaminación. 
 

Un día fuimos a la ciudad para visitar el barrio de la antigua fraternidad y saludar algunas familias. ¡Allí encontré otro mundo que el pueblo de Mylasandra! Qué pena ver a personas mayores solas y reducidas a vivir en condiciones de mucha pobreza. No podía faltar una visita a la antigua fraternidad histórica de Alampoondi, que ahora es la sede de una asociación que ayuda a las mujeres.

 
También pasamos una jornada con las Hermanitas Jesús, en la fraternidad regional, y también en Hosur, fraternidad inserta en una ciudad satélite de Bangalore. Los días pasaron muy rápido, pero a pesar de eso, encontramos buenos momentos para compartir en fraternidad o más personalmente.

 
La fraternidad de Tiruvannàmalai, en Tamil Nadu, es bastante reciente. Los hermanos quieren estar cerca del ambiente de los Dalits (fuera de casta). En el centro de la ciudad de Tiruvannàmalai hay un gran templo muy frecuentado sobre todo en el momento de la luna llena. Subimos por la montaña hasta la gruta donde vivió un personaje santo, que ahora es venerado allí por muchos peregrinos. Desde allá arriba admiramos la ciudad y ese templo magnífico. Al pie de esta montaña también hay un ashram. En ese contexto el padre Henri Le Saux (1) vivió e hizo una experiencia espiritual que lo marcó para el resto de su vida.

 
Después fuimos a visitar a un jesuita ermitaño, con el que tuvimos una conversación muy bonita sobre cómo ser testigo de Cristo hoy. Subrayó la importancia de una relación fuerte con Cristo, de tener un ojo contemplativo en la vida cotidiana, en las relaciones, con la naturaleza. El testimonio pasa por las cosas sencillas pero vividas con toda su densidad, impregnadas de una presencia escondida, en una mirada que va ¡más allá de las apariencias! Me gustó caminar por la ciudad con Anand, y vi que a menudo la gente le saludaba, lo que indica que los hermanos empiezan a ser conocidos y reconocidos. Con algunos que pasan por la fraternidad se ve que se trabó una amistad.

 
Durante mi estadía, pensé a menudo en Gandhi, en su mensaje de no violencia, de respeto de la creación, de tolerancia, etc.…

 
Gracias a los hermanos! Regreso a Bruselas contento de lo que viví con todos, de los intercambios fraternos sobre muchos temas, de la buena cocina, de los intercambios y de la pequeña celebración de la luz, la víspera de mi salida.
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1 Henri Le Saux (1910-1973) era un monje benedictino francés que hizo una experiencia espiritual muy fuerte que sacudió su vida, pero permaneció fiel a su fe cristiana. Después de haber fundado y vivido en un ashram con el Padre Monchanin, se hizo peregrino. Escribió un periódico: “la subida al fondo del corazón”, son poemas que dan testimonio de su caminar y de sus cuestionamientos.