Ecos del Consejo Ampliado de los Hermanos del Evangelio



CONSEJO AMPLIADO DE  WAVREUMONT

Del 4 al 13 de septiembre 2013

Nos reunimos en Wavreumont, Bélgica, donde los monjes nos acogieron, como siempre, con mucha amistad y atención.A veces compartimos su oración y su comida, a veces comimos y rezamos entre nosotros. Una tarde, nos encontramos con la comunidad alrededor de algunas cervezas y a menudo uno u otro de los monjes nos acompañó para ver una película. Verdaderamente era un buen marco para la reunión. Incluso tuvimos unos bonitos días de sol al principio del encuentro, seguidos después por la neblina y por supuesto por la lluvia de costumbre..

Durante el consejo ampliado, nos despertamos una mañana en medio de una espesa niebla, y Giuliano tomo una foto que ofrece un soporte material a nuestra parábola. 

¿Nos representa la silueta que emerge en medio de la niebla? ¿No representaría más bien a Jesús que camina unos pasos delante de nosotros, que sabe a dónde va y a donde nos lleva? La poca visibilidad no nos permite contar mucho con nosotros, pero la silueta nos permite dar los pasos que siguen con confianza.

Durante la reunión de consejo, pudimos mirar nuestra realidad de frente: algunos hermanos han llegado a la tercera edad (algunos se dirigen hacia la cuarta), y otros son más jóvenes. Pudimos hacerlo serenamente y ciertamente esta serenidad es el signo de la esperanza y de la confianza que nos da Aquel que camina con nosotros. Esta realidad nos hace más humildes, y la acogimos como una gracia que hizo nuestra reunión “ligera”.

De la silueta que emerge en la niebla, se ven los  contornos, los mismos que se dibujan netamente en el Evangelio. Eso no nos permite ver lejos (solamente a algunos metros), pero nos permite ver el presente a su luz y poner en el centro a los más débiles. Todos necesitamos un día u otro ser acompañados, apoyados, animados.

Eso nos permite también no apagar la mecha que todavía humea… Por ejemplo  permitir a algunas regiones aparentemente moribundas, vivir como región, intentando juntar las brasas que todavía brillan bajo las cenizas y soplar encima como podemos… Invitar a los hermanos a dar el paso que sigue abriendo pistas para el próximo Capítulo… y la continuación…Invitarnos a ser una voz, una presencia profética en un mundo que a menudo sin lugar a dudas está todavía más en la niebla que nosotros, y unirnos así desde nuestro lugarcito, a la misión de la Iglesia que tiene la responsabilidad de la Esperanza…

Sabemos perfectamente que por encima de la niebla nos espera una luz deslumbrante que nos va a restituir en su profundidad toda la realidad del mundo y de la cual ya podemos adivinar los primeros  fuegos.


Vivimos el encuentro con un ritmo ligero y relajado, lo que nos permitió terminar sin demasiado cansancio. A pesar de los desafíos a los que nos enfrentamos. Como Fraternidad constatamos mucha serenidad en cada uno de nosotros.

Empezamos por escucharnos cuando cada uno compartió sobre su región.

Después hicimos un programa para el resto de la reunión. Preparamos nuestro próximo Capítulo de 2015, pero nuestro encuentro fue más que eso. Fue una experiencia humana muy rica para cada uno de nosotros, durante la cual pudimos compartir con mucha claridad sobre diferentes situaciones locales y vivimos un buen momento de corresponsabilidad. Verdaderamente el Consejo ampliado es una buena plataforma para llevar la preocupación del conjunto. En la evaluación algunos también señalaron que pudimos vivir un buen encuentro porque fue precedido de una buena preparación y un buen diálogo entre nosotros.


El próximo Capítulo tendrá lugar en el mismo sitio que el de 2009: una casa grande en Gubbio entre la ciudad y la montaña a 50 km. de Spello en Italia. Las fechas del Capítulo se fijaron del martes 2 de junio 2015 por la tarde hasta el lunes 22 de junio por la mañana.

Como preparación pensamos que sería bueno si cada hermano y cada fraternidad durante estos dos años antes del Capítulo tuvieran una mirada sobre nuestro mundo hoy pues se percibe como una crisis, a causa de los cambios y de las evoluciones que están en marcha, como por ejemplo la inmigración que no se puede detener, la situación económica y financiera que engendra desempleo y pobreza, la primavera árabe, la sumisión de lo político a la economía de mercado, etc.

Y paralelamente tener una mirada sobre la Iglesia hoy: ¿Qué palabra ofrece de solidaridad, de esperanza, de testimonio? Por lo menos en Europa, vamos hacia comunidades cristianas restringidas, perdidas como la levadura en la masa de nuestros mundos. La Iglesia puede apoyarse cada vez menos, por lo menos en Europa, en una sociedad que hace referencia al Evangelio en sus opciones. También hay una pérdida de credibilidad en mucha gente, pues muchas veces no habla más el lenguaje de la gente, no sabe decir la palabra justa o no tiene la manera de decirla. Parece muy lejos de las preocupaciones de la gente y de los pobres.

Entonces la espiritualidad de Nazaret, lo vivido del hermano Carlos, la inserción, la calidad de las relaciones interpersonales, ¿no serán de actualidad para que la Iglesia sea lo que debe ser en el mundo? ¿Cómo comprenderemos nuestra “misión” en esos “mundos nuevos”?