Para nosotros, vivir en Spello hoy, quiere decir
vivir entre continuidad y ruptura.
Siempre es la misma historia que continúa, incluso
si los actores han cambiado ya sea por parte de la fraternidad… como por
parte de los amigos de los cuales algunos ya se fueron.
La inserción parece la misma, porque siempre hay
tantos olivos en ese paisaje magnífico y pacificador.
Sin embargo también hay cambios tanto en el
pueblo como en el valle de Chiona. Ciertamente son las mismas familias,
pero los amigos del principio envejecen; dentro de algunos años, creo,
que ya no habrá más campesinos activos en el valle; todos serán
campesinos jubilados, sin muchas actividades excepto la de los olivos
que seguirá siendo un polo importante de sus actividades y que seguirán
hasta el final, porque el olivo tiene toda una carga simbólica, de
espera, de nobleza y de paciencia.
Empezamos a pensar en esta nueva situación, pues
entonces será una cuestión para nosotros. Esos amigos campesinos todavía
son, como lo fueron, parte importante del proyecto de acogida,
ofreciendo la posibilidad de hacer la experiencia del trabajo de la
tierra a muchos de nuestros huéspedes. Pero, ¿qué será de eso dentro de
algunos años?
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