Aunque se sigue hablando español al cambiar de país, viajar
por América Latina supone también exponerse a grandes cambios. Y esta vez hice
de nuevo esta experiencia.
Pasé dos días en Lima antes de llegar a Venezuela. Entre el
mundo andino de Bolivia y la Venezuela que recorrí hay una buena diferencia, y
no solamente a causa de la altura (4100 metros en El Alto, 0 metros en Lima, 800
m. en Caracas y 1400 m. en Bojo). En Bolivia donde viven los hermanos, uno está
expuesto a cada paso al mundo indígena tan fascinante (Quechua y Aymara) y
rodeado de magníficas montañas. En Venezuela, uno se encuentra en el mundo del
Caribe con su población mezclada (indígenas, negros, blancos, mestizos,
mulatos), su música y su calor (a veces tenía la impresión de estar en un barrio
latino de Nueva York, en verano).
Ustedes ya recibieron por Xavier
las noticias de los días que pasamos en Cochabamba y Titicachi. Me falta
compartirles lo que viví en Venezuela.
Relato de la visita: