Desde Nazaret, el rostro de Jesús

Ponencia
de André Berger, Hermano del Evangelio
Hermandad del Cristo de la Luz de Dalías (Almería)
19 de enero de 2014

Evocación del Cristo de la Luz, fuente de devoción, de veneración y de oración para tantas personas en esta tierra.

Como introducción - Permitid me evocar este rostro del Cristo de la Luz a través del Prólogo del evangelio de S. Juan. 1/1-18 que es una meditación tan profunda y extendida del misterio de la encarnación y que se centra sobre Jesús como fuente de la Luz y de la Vida verdadera para nuestra humanidad que camina en las tinieblas:

1 /4-5 - En (la Palabra) había vida y la vida era la luz de los hombres; y la luz brilló en las tinieblas y las tinieblas no la comprendieron”.
1/18 – Nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo único, Dios que estaba al lado del Padre, lo ha explicado.

Este prólogo del evangelio de Juan como el oleaje del mar en un “va y ven” continuo, insiste una y otra vez sobre el sentido profundo de la encarnación y de la salvación, penetra en lo más íntimo de nuestro ser y de nuestro corazón como la lluvia cala en la tierra y la empapa poco a poco.

Así, al contemplar el rostro del crucificado podemos percibir y sentir la presencia y la fuerza de esta Luz que lo transfigura.

Y Nazaret a partir del evangelio y de la propia vida de Jesús nos hace percibir y expresar desde otra perspectiva este mismo misterio y su realidad en nuestra vida humana.

Vamos entonces a evocar este tema de Nazaret a través de dos perspectivas:
A/ ¿Qué representa Nazaret en lo que nos narran los evangelios de la vida de Jesús y de su misión?
B/ ¿Cómo podemos percibir y vivir este modo y este espíritu de Nazaret que presenta el evangelio?

A/ ¿Qué representa Nazaret en lo que nos narran los evangelios de la vida de Jesús?

Todo empieza como nos lo dice Mateo cuando la familia de Jesús planifica volver a su tierra:

Mt 2/21 - José se levantó, tomó al niño y a su madre, y volvieron a la tierra de Israel. 22 - Pero al enterarse de que Arquelao gobernaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Conforme a un aviso que recibió en sueños, se dirigió a la provincia de Galilea 23 - y se fue a vivir a un pueblo llamado Nazaret. Así había de cumplirse lo que dijeron los profetas: Lo llamarán “Nazareno”.

Poco dicen los evangelios de la vida de Jesús en la aldea de Nazaret con sus padres: Una vida sencilla, compartida con los vecinos y los familiares alrededor de la casa, del taller de carpintería de su padre y de la sinagoga, centro de esta pequeña comunidad judía.

La perspectiva del evangelio no es narrar los acontecimientos de esta época de la vida de Jesús en el seno de su familia, que abarca su niñez y su juventud durante 30 años (10 veces más que el tiempo de su vida pública). La perspectiva del evangelio es de subrayar lo que representan estos treinta años en la encarnación de Jesús y en la revelación. > Mt 2/23.

En este contexto, vamos a contemplar tres cuadros de esta vida de Jesús en Nazaret:
- 1/ a los doce años, la fiestas de Pascua en Jerusalén. Lc 2/41– 52
- 2/ Las bodas de Cana
- 3/ En Nazaret, Jesús proclama en su misión profética y mesiánica:

1/ Jesús en el Templo.

Conocemos el texto y la historia. Lc 2/41– 52.
Un acontecimiento significativo ocurre cuando Jesús tiene 12 años. Ha terminado de estudiar y de aprender “la Ley y los Profetas” con sus comentarios en la escuela de la sinagoga y ha vivido en el seno de la comunidad el rito de iniciación y de acogida de un miembro nuevo. Es una época de madurez al cumplir la edad en la que asume sus obligaciones legales como judío y pasa a ser un miembro de la comunidad religiosa.
Por eso esta subida de Jesús a Jerusalén por las fiestas tiene tanta importancia.
Al volver, José y María no encuentran a Jesús en la caravana y solamente después de 3 días lo encuentran en el templo, “sentado en medio de los doctores de la Leyatónitos ante su inteligencia y sus respuestas”.
Durante tres días sus padres lo están buscando en Jerusalén, es un tiempo de muerte y resurrección. Jesús entra en una conciencia y una relación nueva con sus padres y con su Padre. Es para Jesús el umbral de una nueva etapa en su vida. Jesús toma conciencia y se apropia el Templo como ”la casa de su Padre” y la Ley como “La Palabra de su Padre”.
Sus padres se enfrentan a la incapacidad de entender el sentido de este acontecimiento y exteriormente parece que poco ha cambiado en el ritmo de la vida en Nazaret, pero al final de este texto, Lucas nos da una pista.

En Lucas la bisagra entre el texto precedente, la presentación de Jesús en el templo, después de su nacimiento, por parte de sus Padres, y este texto de la subida a Jerusalén de la familia para las celebraciones de las fiestas son los versículos siguientes, Lc 2/39 – 40:
39 - “Cumplidos todos los preceptos de la Ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40 – El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y el favor de Dios lo acompañaba”.

Y el equivalente de esta bisagra al final del texto de las fiestas en Jerusalén es: Lc 2/50 – 52: 50 -“Ellos no entendieron lo que les dijo. 51 – Regresó con ellos, fue a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. 52 Jesús progresaba en el saber, en estatura y en el favor de Dios y de los hombres”.

Es una nueva etapa de Nazaret que nos introduce en el acontecimiento que narra S.Juan, el de las bodas de Cana. Jn2/1 -12.

2/ Las bodas de Cana.

Todos conocemos muy bien este texto, Jesús con sus discípulos y su familia, está invitado a participar en una boda, acontecimiento relevante en la vida de una aldea, pero falta lo imprescindible, el vino. Todo el relato pone de relieve dos figuras María, como madre de Jesús, y Jesús. María por su petición provoca el actuar de su Hijo 3 – “No tienen vino”, Jesús le responde – “¿Qué quieres de mí mujer? Aún no ha llegado mi hora. - “Haced lo que os diga”.
Así, María actúa como modelo del creyente que acoge la Palabra de Dios y con fe y disponibilidad la deja actuar. Por su actitud “provoca” a su hijo Jesús que acepta esta provocación y actúa como el centro del relato. Las tinajas de las abluciones rituales o sea la Ley se transforman en signo de las bodas mesiánicas de Jesús con su Pueblo. Es significativo que en el evangelio de Juan el texto siguiente es justamente el de la purificación del Templo 2/16 – “Quitad eso de aquí y no convirtáis la casa de mi Padre en un mercado”.

3/ Anuncio mesiánico de Jesús en Nazaret.

Volvemos al evangelio de Lucas en el siguiente paso sobre Nazaret. Lc 4/16 -26. Es el momento decisivo, cuando Jesús, iluminado por el Espíritu, escoge su pueblo, Nazaret”, para proclamar su misión profética (Isaías) 4/ 21 – “Hoy, en presencia vuestra, se ha cumplido este pasaje de la escritura”. Pero la acogida no es la que Jesús podía esperar 22 -¿“No es éste el hijo de José”? y en la controversia que sigue con la gente de su pueblo Jesús añadió 24 “Os aseguro que ningún profeta es aceptado en su patria”.
Nos dice el texto paralelo de Mateo 13/53 -58 que en su pueblo 13/58 “no hizo muchos milagros, por su incredulidad”. Y el enfrentamiento llega hasta el punto que Lc en 4/29 dice: “Levantándose, lo sacaron fuera de la cuidad y lo llevaron a un barranco del monte sobre el que estaba edificada la ciudad, con intención de despeñarlo. 30 Pero él, abriéndose paso entre ellos se marchó”.
Este enfrentamiento y este conflicto quedan latentes durante todo el evangelio hasta el momento de su “hora”: su condenación y su muerte en la cruz en Jerusalén.

Nazaret en esta perspectiva evoca y traduce el propio movimiento de la encarnación. Dios se hace hombre en Jesús y a partir de este momento, Dios “el indecible” se hace cercano como uno de nosotros. Nazaret es para Jesús, durante 30 años, vivir esta cercanía de Dios en la sencillez, desde abajo, desde lo cotidiano, desde lo pequeño, haciendo de nuestra vida humana el momento y el lugar de la revelación de la Palabra de Dios.
1/18 – Nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo único, Dios que estaba al lado del Padre, lo ha explicado.

B/ ¿Cómo podemos percibir y vivir este modo y este espíritu de Nazaret que presenta el evangelio?

Nazaret sigue recorriendo todo el evangelio como la filigrana de la narración, de la predicación y de las obras de Jesús.

Y en esta segunda parte os propongo, a través de diversos textos, ver cómo las huellas de Nazaret dibujan el verdadero rostro de Jesús, su palabra y su manera de actuar, cuando nosotros, como la gente sencilla que lo rodeaba, nos acercamos a Él.

Por una parte Jesús tendrá toda su vida este “apodo” de “Nazareno”, despreciativo en la manera de utilizarlo:

Así en el evangelio de Juan, en el primer encuentro entre Jesús y Natanael:
- Jn 1/45 “Felipe encuentra a Natanael y le dice: - Hemos encontrado al que describen Moisés en la ley y los profetas: Jesús, hijo de José, natural de Nazaret. 46 – Responde Natanael: - Acaso de Nazaret puede salir algo bueno?”
- en el discurso eucarístico: 6/41 “Los judíos murmuraba porque había dicho que era el pan bajado del cielo; 42 y decían – No es éste Jesús, el hijo de José? Nosotros conocemos a su padre y a su madre. ¿Cómo dice que ha bajado del cielo?”
- en el discurso en el que Jesús se proclama la Luz y la Vida del mundo en el capítulo 7 de Juan: 7/41 – Otros rebatían: ¿Acaso el Mesías vendrá de Galilea? 42 - ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá de la descendencia de David y de Belén, la patria de David?
Y siguiendo el texto de este capítulo los fariseos replican a Nicodemo: 7/52 – Le contestaron: ¿También tú eres galileo? Estudia y veras que de Galilea no salen profetas.
Hasta en el momento de su pasión y de su muerte en la cruz, el motivo oficial de su condenación es: Jn 19/19 – “Pilato había hecho escribiry clavar un letrero en la cruz. El escrito decía Jesús el Nazareno, rey de los Judíos”

Ser “Nazareno” marca a Jesús durante toda su vida, no solamente por el hecho de situarlo socialmente pero sino en su ser mismo, como signo de su misión y de la manera de vivirla.

Desde abajo, Jesús como Palabra del Padre, revela el Reino de Dios, desde la gente sencilla y disponible para escucharlo y entenderlo sin rodeos ni pensamientos dobles (lo que la distingue de los fariseos, de los sacerdotes, de los escribas y de la gente de la Ley, que consideran como “malditos” a los que no conocen la Ley y no pueden aplicarla en su vida por su ignorancia y su falta de instrucción): Mt 11/25-26 – En aquello ocasión, Jesús tomó la palabra y dijo: - ¡Te alabo Padre, porque ocultando estas cosas a los sabios y entendidos, se la diste a conocer a la gente sencilla! 26 – Si Padre, ésa ha sido tu elección.

Jesús pone de relieve sin miramientos a los que no quieren comprometerse, a los que se quedan en un conformismo religioso exterior, y no saben acoger esta Buena Noticia: Mt 11/16-18 – 16 ¿Con qué compararé a esta generación? Son como niños sentados en la plaza que gritan a otros: 17 – Hemos tocado la flauta y no habéis bailado, hemos contado endechas y no habéis hecho duelo. 16 – Vino Juan, que no comía ni bebía y dicen: está endemoniado. 19 Vino esté Hombre, que come y bebe, y dicen: miren qué comilón y bebedor, amigo de recaudadores y pecadores. Pero la sabiduría de Dios se acredita por sus obras.

Así su familia no se limita a su familia de sangre sino que abarca a todos los que escuchan esta Palabra del Padre para hacer su voluntad: Mt 12/46-50 – 46 Todavía estaba hablando a la multitud, cuando se presentaron a su madre y sus hermanos, que estaban afuera deseosos de hablar con él. (47 – Uno le dijo: - Mira tu madre y tus hermanos están fuera y desean hablar contigo) 48 – Él contestó ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? 49 – y señalando con la mano a sus discípulos, dijo - ¡Ahí están mi madre y mis hermanos!’
Así para Jesús, vivir Nazaret es romper el círculo estrecho y la mirada limitada del pueblo, para abarcar una mirada distinta, nueva y más amplia. Al escuchar la Palabra toda persona está invitada a actuar como discípulo de Jesús.

Jesús vive Nazaret en lo cotidiano de su camino y de sus encuentros, en la manera de acercarse a la gente, de hacerse presente a en su vida y en sus dramas, en su modo de tratarla y escucharla. En eso se expresa esta mirada de Nazaret que es la misma mirada de Dios, como Padre, sobre nosotros.

Ésta es la actitud de Jesús cuando capta el dolor y el sufrimiento profundo de la viuda que entierra a su hijo único Lc7/11-17 – 13 Al verla , el Señor sintió compasión y le dijo – No llores.

Jesús conoce las realidades y las actividades de una aldea pequeña en donde la gente vive el día a día, sabiendo la labor y el precio de lo cotidiano, como el valor y la importancia de un vaso de agua: Mt 10/42 – Quien dé a beber un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por su condición de discípulo, os aseguro que no quedará sin recompensa.

Cuando Jesús quiere compartir los valores del Reino, habla con parábolas a partir de la vida sencilla y concreta de su entorno de Nazaret. Habla del sembrador, del pastor, de la pesca, de la tarea de la mujer en la casa, del lirio, del campo, de la lluvia y del tiempo… todas las realidades que él conoce y que ha vivido en el ambiente de su familia y de su pueblo. Es una visión profunda que surge de su interior y que se arropa con los acontecimientos y las realidades de la vida cotidiana.

Podemos citar algunas de las parábolas:
Mt 13/33 - Jesús les contó otra parábola: «Aquí tienen otra parábola. El Reino de Dios se parece a la levadura que toma una mujer y la introduce en tres medidas de harina. Al final, toda la masa fermenta.»
Mt 13/3-9 – El sembrador que siembra el grano en su campo.
Mt 13/47-50 - El Reino de Dios se parece a una red echada al mar que atrapa peces de toda especie…

El Padre nuestro también nos habla desde Nazaret: Mt 6/11 Danos hoy el pan de cada día.
En una realidad de vida dura y sencilla como la de un pueblo como Nazaret, es fundamental conseguir con un trabajo duro, el pan necesario para cada día. Este pan básico de los pobres, bendición de Dios, es necesario para escuchar y entender el pan de la Palabra de Dios – ver la multiplicación de los panes Mt 14/13-21, signo del banquete mesiánico, prometido por Dios a su pueblo.

Por fin esta mirada y esta actitud de Jesús desde la vida de Nazaret se traducen en el corazón del evangelio, Las Bienaventuranzas. Mt 5/1-12. Es la carta magna de los discípulos de Jesús. En esta proclamación y exhortación, desde una situación social, cultural y religiosa separada de Jerusalén, Jesús resume y proclama lo que él ha percibido y entendido desde su niñez al contacto con su madre y con su padre, (los primeros discípulos) de este Reino de Dios que va creciendo y haciéndose visible entre nosotros. Así el camino de Nazaret se hace Buena Noticia en la dura realidad humana porque Jesús nos abre un camino de esperanza, y de justicia que transforma nuestro vivir cotidiano.

Mt 5/8 – Dichosos los limpios de corazón porque verán a Dios.

Desde abajo, desde dentro, desde cerca.
te encarnas en Nazaret.
Y en las cosas más pequeñas
nos invitas a creer