19 de enero de 2014
Evocación
del Cristo
de la Luz,
fuente de devoción, de veneración y de oración para tantas
personas en esta tierra.
Como
introducción - Permitid me evocar este rostro del Cristo de la Luz a
través del Prólogo
del evangelio de S. Juan. 1/1-18
que es una meditación tan profunda y extendida del misterio de la
encarnación y que se centra sobre Jesús
como fuente de la Luz y de la Vida
verdadera para nuestra humanidad que camina en las tinieblas:
1
/4-5 -
En (la Palabra) había vida y la
vida era la luz
de los hombres; y la
luz brilló
en las tinieblas y las tinieblas no la comprendieron”.
1/18
– Nadie
ha visto jamás a Dios; el Hijo único, Dios que estaba al lado del
Padre, lo ha explicado.
Este
prólogo del evangelio de Juan como el oleaje del mar en un “va y
ven” continuo, insiste una y otra vez sobre el sentido profundo de
la encarnación y de la salvación, penetra en lo más íntimo de
nuestro ser y de nuestro corazón como la lluvia cala en la tierra y
la empapa poco a poco.
Así, al contemplar el
rostro del crucificado podemos percibir y sentir la presencia y la
fuerza de esta Luz que lo transfigura.
Y
Nazaret
a partir del evangelio y de la propia vida de Jesús nos hace
percibir y expresar desde otra perspectiva este mismo misterio y su
realidad en nuestra vida humana.
Vamos
entonces a
evocar este tema de Nazaret a través de dos perspectivas:
A/ ¿Qué representa Nazaret en lo que nos narran los evangelios de la vida de Jesús y de su misión?B/ ¿Cómo podemos percibir y vivir este modo y este espíritu de Nazaret que presenta el evangelio?
A/
¿Qué representa Nazaret en lo que nos narran los evangelios de la
vida de Jesús?
Todo
empieza como nos lo dice Mateo cuando la familia de Jesús planifica
volver a su tierra:
Mt
2/21 - José
se levantó, tomó al niño y a su madre, y volvieron a la tierra de
Israel. 22 - Pero al enterarse de que Arquelao gobernaba en Judea en
lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Conforme a un
aviso que recibió en sueños, se dirigió a la provincia de Galilea
23 - y
se fue a vivir a un pueblo llamado Nazaret.
Así había de cumplirse lo
que dijeron los profetas: Lo llamarán “Nazareno”.
Poco
dicen los evangelios de la vida de Jesús en la aldea de Nazaret con
sus padres: Una vida sencilla, compartida con los vecinos y los
familiares alrededor de la casa, del taller de carpintería de su
padre y de la sinagoga, centro de esta pequeña comunidad judía.
La
perspectiva del evangelio no es narrar los acontecimientos de esta
época de la vida de Jesús en el seno de su familia, que abarca su
niñez y su juventud durante 30
años (10
veces más que el tiempo de su vida pública). La perspectiva del
evangelio es de subrayar lo que representan estos treinta años en la
encarnación de Jesús y en la revelación. >
Mt 2/23.
En
este contexto, vamos a contemplar tres
cuadros de
esta vida de Jesús en Nazaret:
-
1/ a los doce años, la fiestas de Pascua en Jerusalén. Lc 2/41–
52
-
2/ Las bodas de Cana
-
3/ En Nazaret, Jesús proclama en su misión profética y mesiánica:
1/
Jesús en el Templo.
Conocemos
el texto y la historia. Lc 2/41– 52.
Un
acontecimiento significativo ocurre cuando
Jesús tiene 12 años.
Ha terminado de estudiar y de aprender “la Ley y los Profetas”
con sus comentarios en la escuela de la sinagoga y ha vivido en el
seno de la comunidad el rito de iniciación y de acogida de un
miembro nuevo. Es una época de madurez al cumplir la edad en la que
asume sus obligaciones legales como judío y pasa a ser un miembro de
la comunidad religiosa.
Por
eso esta subida de Jesús a Jerusalén por las fiestas tiene tanta
importancia.
Al
volver, José y María no encuentran a Jesús en la caravana y
solamente después de 3
días
lo encuentran en el templo, “sentado en medio de los doctores
de la Ley…atónitos
ante su inteligencia y sus respuestas”.
Durante
tres días sus padres lo están buscando en Jerusalén, es un tiempo
de muerte y resurrección. Jesús entra en una conciencia y una
relación nueva con sus padres y con su Padre. Es para Jesús el
umbral de una nueva etapa en su vida. Jesús toma conciencia y se
apropia el Templo
como ”la casa de su Padre” y la
Ley como
“La Palabra de su Padre”.
Sus
padres se enfrentan a la incapacidad de entender el sentido de este
acontecimiento y exteriormente parece que poco ha cambiado en el
ritmo de la vida en Nazaret, pero al final de este texto, Lucas nos
da una pista.
En
Lucas la bisagra entre el texto precedente, la presentación de Jesús
en el templo, después de su nacimiento, por parte de sus Padres, y
este texto de la subida a Jerusalén de la familia para las
celebraciones de las fiestas son los versículos siguientes, Lc 2/39
– 40:
39
- “Cumplidos todos los preceptos de la Ley del Señor, se volvieron
a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40 – El niño crecía y se
fortalecía, llenándose de sabiduría; y el favor de Dios lo
acompañaba”.
Y
el equivalente de esta bisagra al final del texto de las fiestas en
Jerusalén es: Lc 2/50 – 52: 50
-“Ellos no entendieron lo que les dijo. 51 – Regresó con ellos,
fue a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre guardaba todas
estas cosas en su corazón. 52 Jesús progresaba en
el saber,
en estatura y en el favor de Dios y de los hombres”.
Es
una nueva etapa de Nazaret que nos introduce en el acontecimiento que
narra S.Juan, el de las bodas de Cana. Jn2/1 -12.
2/
Las bodas de Cana.
Todos
conocemos muy bien este texto, Jesús con sus discípulos y su
familia, está invitado a participar en una boda, acontecimiento
relevante en la vida de una aldea, pero falta lo imprescindible, el
vino. Todo el relato pone de relieve dos figuras María,
como madre de Jesús, y Jesús.
María por su petición provoca el actuar de su Hijo 3
– “No tienen vino”, Jesús le responde – “¿Qué quieres de
mí mujer? Aún no ha llegado mi hora. - “Haced lo que os diga”.
Así,
María actúa como modelo del creyente que acoge la Palabra de Dios y
con fe y disponibilidad la deja actuar. Por su actitud “provoca”
a su hijo Jesús
que acepta esta provocación y actúa como el centro del relato.
Las tinajas de las abluciones rituales o sea la Ley se transforman en
signo
de las bodas mesiánicas de Jesús con su Pueblo.
Es significativo que en el evangelio de Juan el texto siguiente es
justamente el de la purificación del Templo 2/16
– “Quitad eso de aquí y no convirtáis la casa de mi Padre en un
mercado”.
3/
Anuncio mesiánico de Jesús en Nazaret.
Volvemos
al evangelio de Lucas en el siguiente paso sobre Nazaret. Lc 4/16
-26. Es el momento decisivo, cuando Jesús, iluminado por el
Espíritu, escoge su pueblo, Nazaret”, para proclamar su misión
profética (Isaías) 4/
21 – “Hoy, en presencia vuestra, se ha cumplido este pasaje de la
escritura”.
Pero la acogida no es la que Jesús podía esperar 22
-¿“No es éste el hijo de José”?
y en la controversia que sigue con la gente de su pueblo Jesús
añadió 24 “Os
aseguro que ningún profeta es aceptado en su patria”.
Nos
dice el texto paralelo de Mateo 13/53 -58 que en su pueblo 13/58
“no hizo muchos milagros, por su incredulidad”.
Y el enfrentamiento llega hasta el punto que Lc en 4/29
dice: “Levantándose, lo sacaron fuera de la cuidad y lo llevaron a
un barranco del monte sobre el que estaba edificada la ciudad, con
intención de despeñarlo. 30 Pero él, abriéndose paso entre ellos
se marchó”.
Este
enfrentamiento y este conflicto quedan latentes durante todo el
evangelio hasta el momento de su “hora”: su condenación y su
muerte en la cruz en Jerusalén.
Nazaret
en esta perspectiva evoca y traduce el propio movimiento de la
encarnación. Dios se hace hombre en Jesús y a partir de este
momento, Dios “el indecible” se hace cercano como uno de
nosotros. Nazaret es para Jesús, durante 30 años, vivir esta
cercanía de Dios en la sencillez, desde abajo, desde lo cotidiano,
desde lo pequeño, haciendo de nuestra vida humana el momento y el
lugar de la revelación de la Palabra de Dios.
1/18
– Nadie
ha visto jamás a Dios; el Hijo único, Dios que estaba al lado del
Padre, lo ha explicado.
B/
¿Cómo podemos percibir y vivir este modo y este espíritu de
Nazaret que presenta el evangelio?
Nazaret
sigue recorriendo todo el evangelio como la filigrana
de la narración, de la predicación y de las obras de Jesús.
Y
en esta segunda parte os propongo, a través de diversos textos, ver
cómo las huellas de Nazaret dibujan el verdadero rostro de Jesús,
su palabra y su manera de actuar, cuando nosotros, como la gente
sencilla que lo rodeaba, nos acercamos a Él.
Por
una parte Jesús tendrá toda su vida este “apodo” de “Nazareno”,
despreciativo en la manera de utilizarlo:
Así
en el evangelio de Juan, en el primer encuentro entre Jesús y
Natanael:
-
Jn 1/45 “Felipe encuentra a Natanael y le dice: - Hemos encontrado
al que describen Moisés en la ley y los profetas: Jesús,
hijo de José, natural de Nazaret.
46 – Responde Natanael: - Acaso de Nazaret
puede
salir algo bueno?”
-
en el discurso eucarístico:
6/41 “Los judíos murmuraba porque había dicho que era el pan
bajado del cielo; 42 y decían – No es éste Jesús,
el hijo de José?
Nosotros
conocemos a su padre y a su madre.
¿Cómo dice que ha bajado del cielo?”
-
en el discurso en el que Jesús se proclama la Luz y la Vida del
mundo en el capítulo 7 de Juan: 7/41
– Otros rebatían: ¿Acaso el Mesías vendrá de
Galilea?
42 - ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá de la descendencia
de David y de Belén, la patria de David?
Y
siguiendo el texto de este capítulo los fariseos replican a
Nicodemo: 7/52 – Le
contestaron: ¿También tú eres galileo? Estudia y veras que de
Galilea no salen profetas.
Hasta
en el momento de su pasión y de su muerte en la cruz, el motivo
oficial de su condenación es: Jn 19/19
– “Pilato había hecho escribiry clavar un letrero en la cruz. El
escrito decía Jesús
el Nazareno,
rey de los Judíos”
Ser
“Nazareno”
marca a Jesús durante toda su vida, no solamente por el hecho de
situarlo socialmente pero sino en su ser mismo, como signo de su
misión y de la manera de vivirla.
Desde
abajo,
Jesús como Palabra del Padre, revela el Reino de Dios, desde la
gente sencilla y disponible para escucharlo y entenderlo sin rodeos
ni pensamientos dobles (lo que la distingue de los fariseos, de los
sacerdotes, de los escribas y de la gente de la Ley, que consideran
como “malditos” a los que no conocen la Ley y no pueden aplicarla
en su vida por su ignorancia y su falta de instrucción): Mt 11/25-26
– En
aquello ocasión, Jesús tomó la palabra y dijo: - ¡Te alabo Padre,
porque ocultando estas cosas a los sabios y entendidos, se la diste a
conocer a la gente sencilla! 26 – Si Padre, ésa ha sido tu
elección.
Jesús
pone de relieve sin miramientos a los que no quieren comprometerse, a
los que se quedan en un conformismo religioso exterior, y no saben
acoger esta Buena Noticia: Mt 11/16-18 –
16 ¿Con qué compararé a esta generación? Son como niños sentados
en la plaza que gritan a otros: 17 – Hemos tocado la flauta y no
habéis bailado, hemos contado endechas y no habéis hecho duelo. 16
– Vino Juan, que no comía ni bebía y dicen: está endemoniado. 19
Vino esté Hombre, que come y bebe, y dicen: miren qué comilón y
bebedor, amigo de recaudadores y pecadores. Pero la sabiduría de
Dios se acredita por sus obras.
Así
su familia no se limita a su familia de sangre sino que abarca a
todos los que escuchan esta Palabra del Padre para hacer su voluntad:
Mt 12/46-50 – 46
Todavía estaba hablando a la multitud, cuando se presentaron a su
madre y sus hermanos, que estaban afuera deseosos de hablar con él.
(47 – Uno le dijo: -
Mira
tu madre y tus hermanos están fuera y desean hablar contigo) 48 –
Él contestó ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? 49 –
y señalando con la mano a sus discípulos, dijo - ¡Ahí están mi
madre y mis hermanos!’
Así
para Jesús, vivir
Nazaret
es romper el círculo estrecho y la mirada limitada del pueblo, para
abarcar una mirada distinta, nueva y más amplia. Al escuchar la
Palabra toda persona está invitada a actuar como discípulo de
Jesús.
Jesús
vive Nazaret en lo cotidiano de su camino y de sus encuentros, en la
manera de acercarse a la gente, de hacerse presente a en su vida y en
sus dramas, en su modo de tratarla y escucharla. En eso se expresa
esta mirada de Nazaret que es la misma mirada de Dios, como Padre,
sobre nosotros.
Ésta
es la actitud de Jesús cuando capta el dolor y el sufrimiento
profundo de la viuda que entierra a su hijo único Lc7/11-17 – 13
Al
verla , el Señor sintió compasión y le dijo – No llores.
Jesús
conoce las realidades y las actividades de una aldea pequeña en
donde la gente vive el día a día, sabiendo la labor y el precio de
lo cotidiano, como el valor y la importancia de un vaso de agua: Mt
10/42 – Quien
dé a beber un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por su
condición de discípulo, os aseguro que no quedará sin recompensa.
Cuando
Jesús quiere compartir los valores del Reino, habla con parábolas a
partir de la vida sencilla y concreta de su entorno de Nazaret. Habla
del sembrador, del pastor, de la pesca, de la tarea de la mujer en la
casa, del lirio, del campo, de la lluvia y del tiempo… todas las
realidades que él conoce y que ha vivido en el ambiente de su
familia y de su pueblo. Es una visión profunda que surge de su
interior y que se arropa con los acontecimientos y las realidades de
la vida cotidiana.
Podemos
citar algunas de las parábolas:
Mt
13/33 - Jesús les contó otra parábola: «Aquí
tienen otra parábola. El Reino de Dios se parece a la
levadura que toma una mujer
y la introduce en tres medidas de harina. Al final, toda la masa
fermenta.»
Mt
13/3-9 – El sembrador que siembra el grano en su campo.
Mt
13/47-50 - El
Reino de Dios se parece a una red echada al mar que atrapa peces de
toda especie…
El
Padre nuestro también nos habla desde Nazaret: Mt 6/11 Danos
hoy el pan
de cada día.
En
una realidad de vida dura y sencilla como la de un pueblo como
Nazaret, es fundamental conseguir con un trabajo duro, el pan
necesario para cada día. Este pan
básico
de los pobres, bendición de Dios, es necesario para escuchar y
entender el pan
de la Palabra de Dios
– ver la multiplicación de los panes Mt 14/13-21, signo del
banquete
mesiánico,
prometido por Dios a su pueblo.
Por
fin esta mirada y esta actitud de Jesús desde la vida de Nazaret se
traducen en el corazón del evangelio, Las
Bienaventuranzas. Mt
5/1-12. Es la carta magna de los discípulos de Jesús. En esta
proclamación y exhortación, desde una situación social, cultural y
religiosa separada de Jerusalén, Jesús
resume
y proclama lo que él ha percibido y entendido desde su niñez al
contacto con su madre y con su padre, (los primeros discípulos) de
este Reino de Dios que va creciendo y haciéndose visible entre
nosotros. Así el camino de Nazaret se hace Buena Noticia en la dura
realidad humana porque Jesús nos abre un camino de esperanza, y de
justicia que transforma nuestro vivir cotidiano.
Mt
5/8 – Dichosos
los limpios de corazón porque verán a Dios.
Desde
abajo, desde dentro, desde cerca.
te
encarnas en Nazaret.
Y
en las cosas más pequeñas
nos
invitas a creer
