Los
hermanos del Evangelio de África del Este celebraron en junio su
reunión regional. Estuvo marcada por el deseo de los hermanos de
reorientar la región y de darse prioridades: eso se hace en gran
parte con mucho valor y disponibilidad. Por primera vez los hermanos
eligieron a un regional africano.
En Mlangarini, por distintas razones los hermanos
vieron que era preferible que la prioridad ya no sea solo la
acogida y la formación de vocaciones (lo
que no quiere decir que se termine), sino el
fortalecimiento de esta
fraternidad. Eso permitirá a los
hermanos dedicarse más fácilmente a actividades profesionales
distintas al trabajo en el campo, poder seguir acompañando a
los jóvenes en formación y tener más energías para ver lo que se
puede hacer para la formación de los laicos y quien sabe, acoger
para jornadas de formación y de retiro. Efectivamente la fraternidad
es bastante grande y también hay una linda ermita.
La fraternidad de Olorien sigue siendo un apoyo importante para la
fraternidad de Mlangarini.
La fraternidad de Kangemi también es importante porque Nairobi
ofrece posibilidades de formación para los jóvenes. Aquí
estudiaron muchos hermanos. Y en este momento la mayoría de los
candidatos viene de Kenia.
La reunión empezó por una Revisión de Vida. Luego, después del
informe del regional saliente, cada fraternidad presentó
sus análisis y reflexiones sobre los temas propuestos como
preparación al Capítulo: Evoluciones de nuestras sociedades,
nuestras Iglesias locales y nuestras fraternidades. Sin informar aquí
de todo lo que se dijo, podemos subrayar algunas cuestiones que se
expresaron:
- ¿Cómo ayudar a la formación de los laicos en nuestras iglesias?
- Si para nosotros la relación con Jesús y su conocimiento fueron los grandes dones que recibímos en la Fraternidad. ¿Cómo ayudar a los laicos a profundizar esta relación con Jesús?
- Como hermano africano, ¿Cómo permanecer fiel al carisma de la Fraternidad?
- En este momento tenemos menos candidatos, menos vocaciones. Eso podría continuar y generalizarse aquí también. ¿Qué significado tiene eso para nosotros y para la Iglesia?
- Los grandes desafíos para la Iglesia aquí son la formación, el rol de los laicos y la familia. ¿No hay ahí un signo que descifrar?
- Muchos jóvenes ven la vida religiosa más como una profesión, sagrada o secular, que como una vocación con un carisma particular. Entonces, ¿Cómo estar presentes y activos en nuestras Iglesias con nuestro carisma propio?
Lo más importante que vivimos los hermanos durante esta reunión
regional: la calidad de la comunicación y del diálogo entre
nosotros. Todos se expresaron bien y hubo una bella escucha
recíproca. Eso significa que hubo un crecimiento personal,
crecimiento en la confianza y en la aceptación de unos y otros. Eso
sólo puede dar frutos buenos.