Viaje a Leipzig (Alemania) de Yves


Yves, prior de los Hermanos de Evangelio, visitó la fraternidad de Leipzig del 25 al 31 de enero de 2.018.


Estoy en el tren que me lleva a Bruselas, después de 5 buenos días pasados con los hermanos de Leipzig. La última vez que había venido era hace 9 años.

Me di cuenta de que durante esos 9 años han cambiado muchas cosas alrededor de la fraternidad, ¡excepto los hermanos que siempre son los mismos!
 
El barrio de la fraternidad llamado Grunau, (hoy con aproximadamente 50.000 habitantes) fue construido en la época de la RDA para recibir 90.000 habitantes. Lo que llamaba la atención era el color gris tristeza, uniforme de los inmuebles; algunos estaban en un estado de abandono. Se destruían incluso para hacer espacios verdes y dar luz entre los inmuebles.
 
Lo que hoy me llama la atención, ¡es lo contrario! Los inmuebles están pintados en colores pastel, luminosos y agradables a la vista. Paseándonos por el barrio, Michael me explicaba que se ha establecido todo un programa de recalificaciones y de renovación de la vivienda. Es la razón por la cual la fraternidad se va a mudar muy pronto, aun permaneciendo en Grunau, pues su bloque también va a ser renovado. Se vuelven a diseñar los apartamentos, se pone aislamiento, se añaden ascensores externos, etc. Por supuesto todo eso mejora la calidad de vida, pero como consecuencia los alquileres van a aumentar. Ciertamente detrás de todo eso las sociedades inmobiliarias especulan comprando y volviendo a vender inmuebles enteros.
 
A causa de esas renovaciones llega una nueva población, atraída por la tranquilidad de este barrio, muy silencioso y que ofrece una proximidad con la naturaleza gracias a los estanques muy cerca.
 
Delante de la fraternidad, se ha comenzado una obra grande para la rehabilitación de una escuela que había permanecido cerrada, y abandonada como otras en el sector. También la están rehabilitando. El supermercado del lugar está completamente nuevo, las guarderías están llenas de niños y ¡se encuentran muchos carricoches alrededor de los inmuebles!
 
Hay que decir que todo eso se inscribe en un contexto más amplio, pues Leipzig es una ciudad en pleno desarrollo que tiene más de 500.000 habitantes, y su población sigue aumentando, en detrimento de las pequeñas ciudades de la región y los campos vecinos que se vacían de sus habitantes.
 
¡Otro cambio importante! Todas las guerras y las violencias sobre las minorías en Oriente Medio han provocado como ustedes saben miles de personas desplazadas que buscan lugares de vida mejores. Se les llama” refugiados”. ¡Habría mucho que decir sobre esa cuestión! Alemania en su generosidad acogió en los últimos tres años alrededor de 1 millón y medio. Esas personas fueron repartidas en las diversas regiones del país y Leipzig también recibió alrededor de 15.000 personas y muchas fueron instaladas en Grunau en esos inmuebles de alquiler moderado. Algunos de ellos son cristianos pertenecientes a diversas iglesias (armenia, siria, de Antioquía, copta, etc). Varias ocasiones permitieron que los hermanos conozcan a algunos de ellos, y ahora hay toda una red de relaciones e intercambios con las familias. Ahora muchos son amigos de la fraternidad. Andreas está más especialmente atento a sus problemáticas, y los ayuda en los trámites administrativos, o en las cuestiones referentes a la escolarización de los niños, o también los reagrupamientos familiares. A esas personas desplazadas les gusta acoger y están muy contentos cuando se les visita. Para ellos los cambios son numerosos: culinario, lengua, cultural, clima, etc. Por eso un poco de apoyo y consuelo les ayuda.
 
Todos los que los hermanos conocen son cristianos, incluso si pertenecen a diversas iglesias. No son del tipo de complicarse la vida de fe con cuestiones teológicas, también participan con gusto en la eucaristía, por ejemplo la del jueves por la tarde en la fraternidad, que termina con la comida juntos. Yo diría que ¡se vive en lo cotidiano un ecumenismo práctico! Sin embargo desean mucho tener un lugar de culto propio, también para no perder todas las riquezas de sus iglesias tan antiguas. Actualmente son huéspedes en una iglesia del centro de la ciudad, y su sacerdote, de origen turco, viene de Berlín una vez al mes. Se percibe en ellos una fe muy grande. Llegaron habiéndolo dejado todo, con las manos vacías o casi, y viven su situación con confianza y abandono, seguros de que el Señor conduce su vida y no los olvidará, como siempre lo hizo en el pasado. Espero que su deseo de tener un lugar de culto propio se realice pronto.
 
Ellos sufrieron muchas persecuciones a lo largo de la historia que a menudo provocaron desplazamientos en Oriente Medio. ¡Qué perseverancia en la fe, qué fidelidad!
 
Se ve que hay una fuerza de vida, por lo menos en los que yo pude encontrar, que les motiva para volver a empezar, y que se expresa en su voluntad de aprender el alemán, a veces incluso a una edad ya avanzada. Los niños se dedican al estudio con seriedad, conscientes de que preparan su futuro.
 
Algunos tienen la nostalgia del país… soportan con dolor el hecho de haber tenido que dejar su tierra, su cultura rica y milenaria, de haber tenido que abandonar a sus muertos; soportan el desgarro de haber visto sus iglesias destruidas sistemáticamente, de haber visto familiares o amigos asesinados a sangre fría por el único motivo de que eran cristianos, cuando antes vivían en armonía con el islam. Dicen que el islam les tomó prestado mucho como costumbres y ritos religiosos. Ellos salieron expulsados, sin saber a dónde ir ni cuando terminaría el viaje, sin saber quien llegará hasta el final… de ese viaje que ellos presienten sin retorno…
 
¡Habría mucho más que decir y compartir! Oírles contar sus historias ¡es muy emocionante e interroga mi fe!
 
Es inútil que les diga lo contento que estuve de volver a ver a Gianluca, Michael y Andreas. Gotthard que forma parte de esta fraternidad, lo veo más a menudo… Están muy atentos en cuidar su vida de fraternidad, a pesar de que no siempre es fácil hacer coincidir los horarios y los compromisos de cada uno de ellos.
 
Gianluca que ahora se expresa bien en alemán, encontró su lugar con perseverancia y tenacidad. Trabaja como camillero en un hospital. Es un trabajo exigente físicamente pues Gianluca recorre muchos kilómetros cada día para transportar a los enfermos en el hospital entre otros para hacer exámenes. El hospital está bastante alejado de Grunau, y tiene una hora de tren por la mañana y por la tarde para ir a su trabajo. El lado positivo es que cuando entra puede dormir tranquilamente ya que baja al final del trayecto. Tiene otros compromisos además del trabajo: últimamente hizo teatro, visita regularmente a una persona sola. La cuestión del ecumenismo siempre le apasiona. Está muy contento de lo que vive.
 
Michael trabaja medio tiempo en un centro de acogida para personas con discapacidades físicas y mentales. Los horarios no son cómodos pues le dan un ritmo irregular. Está muy presente a las cosas de la casa. Michael deseaba hacer un tiempo sabático y su patrón le ha dado la posibilidad de un año lo que aceptó rápidamente y ahora se prepara para empezar pronto.
  
Andreas, trabaja en la cárcel, en el lugar de Gotthard, y está muy comprometido en el acompañamiento de los refugiados cristianos de Oriente Medio. Este compromiso, incluso si es asumido en fraternidad, requiere mucha presencia. Les ayuda en los distintos trámites administrativos que piden tiempo y energía. Colabora y apoya en la pequeña asociación de cristianos sirios que busca un lugar para rezar y celebrar. No faltan las dificultades de todo tipo, ¡incluso donde no lo sospechábamos! En su tiempo libre, o en el tranvía, le gusta escribir y hacer poesías.
 
Un lugar que les gusta mucho a todos los hermanos y que es un pulmón para ellos, es la ermita. No está muy cerca, pero el acceso es bastante fácil. Está bien situada en un lugar tranquilo y bello, muy cerca de un río. A menudo está ocupada y cuando Gotthard regresa a la fraternidad la aprovecha mucho.
 
Gracias a los hermanos por los intercambios.
 
He aquí muy rápidamente algunas noticias de la fraternidad de Leipzig.