Dios bendice a todos los humanos

Meditación de un hermano del Evangelio, después de la noticia de la aceptación por Roma, del segundo milagro que abre el camino a la canonización del hermano Carlos.

Capilla de la Institución San Luis, Saumur

Los evangelios nos hablan de la Viuda de Sarepta y de Naaman el Sirio, los feligreses de Saumur nos hablan de Charle.

Charle, hermano mío, creemos que Dios te bendijo y por eso damos gracias a otro Carlos.

En 2005, la Iglesia proclamó que Carlos de Foucauld era bienaventurado reconociendo que Dios había bendecido a una familia cristiana (Giovanni, Giovanna y sus dos hijas).

Hoy la Iglesia va a proclamar que Carlos de Foucauld es santo reconociendo que Dios bendijo a un hombre que pertenece a la familia humana. ¡Gracias Señor! ¡Gracias Carlos!

Nuestro papa Francisco debe estar feliz y nosotros lo estamos con él.

Charle, hermano mío, nos dicen que eres carpintero y que tenías 21 años en 2016. No queremos tratar de conocer más; se quiere respetar tu intimidad, si no los periodistas del mundo entero van a venir a molestarte.

El 30 de noviembre del 2016, tú trabajabas con tus compañeros en la restauración de una armazón. Eso tenía lugar en Saumur, en la capilla de la Institución Saint-Louis. Uno te imagina debajo del techo, en medio de la armazón, y encima de la bóveda de la capilla. Pero he aquí que un pedazo de la bóveda cede bajo tu peso, y tú caes sobre un banco de madera que explota por el choque (los especialistas dirán que una caída de 15m.50, es mortal). Además de eso, un pedazo del banco (se descubrirá que es el apoyabrazos) atravesó tu cuerpo por la base de la caja torácica. Pero enseguida te levantaste para pedir ayuda para llevarte al hospital. Se te operó bien…y al cabo de una semana ya estás en casa… y dos meses después estás de nuevo en el trabajo en ¡perfecto estado de salud!

Como siempre, los comentarios van a circular en todos los sentidos: “¡Tuvo mucha suerte!”…” “¡San Luis lo protegió ya que trabajaba en su capilla!”… “¡Pero no, es San José el patrón de los carpinteros!”…

Pero los feligreses de Saumur nos dicen que Carlos de Foucauld es el que está detrás de todo eso; y el 27 de mayo 2020, el papa Francisco está de acuerdo en atribuir esta bendición de Dios a la intercesión del Bienaventurado Carlos de Foucauld, como respuesta a un conjunto de oraciones.

Es un pequeño signo para recordarnos que Dios bendice a todos los seres humanos: estamos invitados a reconocerlo y Carlos nos empuja en el mismo sentido. Con algunas citas sacadas de sus cartas se puede descubrir como pide a Dios que bendiga a todos los seres humanos:

A Marie de Bondy, desde Béni Abbès:

“Al dar la bendición con el Stmo. Sacramento a los pobres soldados que vienen a recibirla, le pido a JESÚS que extienda esa bendición mucho más allá de nuestra capillita” (1)… ”Cada tarde, el Stmo. Sacramento da Su bendición a la tierra.” (2)

A Hadj Edris, un marroquí que protegió mucho a Carlos durante su exploración:

“Que DIOS le conceda la salvación y todas Sus bendiciones… de parte de su amigo muy fiel, de su hermano en DIOS.” (3)

A Louis Mercier, un militar berberizante:

“Le pido a DIOS que le bendiga, que bendiga a aquellos que usted ama y a ese pueblo marroquí en medio del cual le condujo” (4)

Al Padre Guérin, prefecto apostólico del Sahara:

“¡Que JESÚS bendiga su prefectura y todos esos países musulmanes!” (5)

A un oficial probado por la guerra:

“¡Doy gracias a DIOS porque le ha conservado la salud y le ha preservado de tantos peligros! Le pido que lo proteja hasta el final y le bendiga de todas las maneras.” (6)

Pero volvamos a Saumur, a la parroquia del Bienaventurado Carlos de Foucauld.

Sin conocer siquiera la identidad del herido ni su verdadero estado de salud, los feligreses se ponen a rezar para pedir al Bienaventurado Carlos de Foucauld que salve al joven carpintero.

Al día siguiente, 1º de diciembre de 2016, centenario de la muerte de Carlos de Foucauld y fiesta parroquial prevista en el mismo lugar del accidente.

En esta parroquia conducida por su Pastor, los feligreses rezan diariamente para pedir la canonización del Bienaventurado Carlos de Foucauld.

Y durante todo el año 2016, se dirigieron numerosas oraciones al Bienaventurado. Muchos grupos de oración, pertenecientes a la “Familia Espiritual Carlos de Foucauld”, rezaron para pedir su canonización.

Impresionado por una convergencia sorprendente de hechos, el Padre Ardura, postulador de la causa, interrogó a los testigos y siguió de cerca el procedimiento canónico (diocesano y romano). Se pueden anotar las últimas fechas de las diferentes etapas:

El 14 de diciembre 2019, los 7 médicos convocados a Roma para estudiar el expediente médico, concluyeron unánimemente en estos términos: las pocas lesiones provocadas por una caída libre de 15m.50 no es científicamente explicable. Acostumbrados a analizar curaciones, los médicos quisieron precisar diciendo que Charle fue salvado de un peligro.

El 18 de febrero 2020, se reunieron 7 teólogos para responder a la pregunta: “¿Se trata de un milagro?” Después de haber estudiado el conjunto del expediente y resaltado todos los elementos que constituyen el marco preciso en el que se desarrollaron los hechos, concluyeron unánimemente que se trata de un milagro operado por Dios por la intercesión del Bienaventurado Carlos de Foucauld, en respuesta a un conjunto de oraciones.

El 5 de mayo 2020, los Cardenales y Obispos, miembros de la Congregación para las causas de los santos, concluyeron que el joven Charle fue salvado milagrosamente por la intercesión del Bienaventurado Carlos de Foucauld.

El 27 de mayo 2020, el Papa Francisco autorizó la publicación del decreto reconociendo ese milagro atribuido a la intercesión del Bienaventurado Carlos de Foucauld.

La fecha de la canonización será fijada posteriormente.

Se sabe que Carlos vivió en Saumur, durante un año en la escuela de Caballería. Pero a menudo uno se sorprende al saber que en 1879, Carlos estaba inscrito en la Conferencia de San Vicente de Paúl cuya acción está orientada hacia todos los necesitados. La fe de Carlos entonces está oculta por la duda, pero su corazón permanece atento a las necesidades de los demás.

En 2016, un joven carpintero estaba necesitado y nuestro Bienaventurado removió el Cielo.

¡Gracias Señor! ¡Gracias Carlos!

¡Y que Dios te bendiga, Charle, hermano mío!
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(1) 1902_01_07_Marie_de Bondy, Béni Abbès

(2) 1902_08_13_Marie_de Bondy

(3) 1905_01_13_Hadj_Edris

(4) 1906_10_02_Mercier, Insalah

(5) 1906_12_19_Padre_Guérin, Béni Abbès

(6) 1915_08_03_Brand, Tamanrasset