Vivió durante 45 años en Bojó, Venezuela, como agricultor en una pequeña cooperativa.
Compartimos
este pensamiento de “Joseíto”
“Carlos
de Foucauld tiene un eslabón y es Jesús de Nazaret, para saber
quién es Dios hay que preguntárselo a Jesús de Nazaret, nadie
conoce al Padre sino a través de Jesús de Nazaret y para saber
nuestro papel tenemos que ver cómo vivió Jesús de Nazaret, como
vivió la virgen María, como vivió José. La Sagrada Familia es la
referencia mayor. Jesús no se presentó como sacerdote, el choque
que él tuvo fue con los mismos sacerdotes que fue quienes lo
mandaron a matar. En la vida social Jesús, se comportó como
cualquiera, aprendió un oficio con su padre. ¿La virgen María?;
una madre de familia que crio a su hijo y de José ni se habla,
carpintero, fue el que le dio la platíca para que vivieran. Cuando
hablemos de los laicos vamos a ver a Jesús, María y José”.
(2014)
PALABRAS
PARA JOSEÍTO
(Jaime
Cruz)
De
lejos
como
un viejo presagio
se
nos llegó tu partida.
Corrió
la palabra-amiga
que
te trajo a la memoria
y
un manantial de lágrimas
acompañó
las horas
que
crecieron sin descanso
bajo
la desolación
que
alberga saber
que
un amigo se pierde
en
la espesura.
Joseíto
emprendiste
el viaje final
un
19 de junio.
Te
fuiste sereno y tranquilo
con
tu mirada claras
y
tu última sonrisa
dejando
una estela de luz
y
el rumor de la esperanza.
Te
sentiste siempre
un
buscador de Dios.
Tus
días tenían sabor a evangelio
y
la entrañable utopía de Jesús de Nazaret.
Supiste
albergar en tu regazo
la
sonrisa de los niños
las
manos campesinas de tus amigos de siempre
el
perfume de las flores
y
el verde amanecer
de
los árboles del campo.
Llevabas
grabado en tus pasos
sabor
a tierra fresca
Sembraste
la divina presencia de Dios
entre
las gentes más sencillas del pueblo.
Nos
quedan a pesar de tu ausencia:
la
mirada cómplice de cada mañana,
tu
oración silenciosa,
tu
abrazo fraterno
y
el clamor tierno de tu búsqueda incesante.
Aquí
nos quedan:
tus
sueños y tu canto,
la
claridad de tus pasos
y
tu cariño con aroma a testimonio.
Aquí
se queda
tu
silencio y tu palabra.,
el
murmullo de tu ejemplo.
Seguirá
la marcha
con
sus horas y lamentos
y
allí tú
grabado
en el corazón del camino
como
una estrella en el horizonte.