A un año de la partida de Joseíto

Vivió durante 45 años en Bojó, Venezuela, como agricultor en una pequeña cooperativa.                                                             

José Pineau, de origen Francés, perteneció a la congregación de los Hermanitos del Evangelio por más de 50 años. Vivió durante 45 años en Bojó, un pequeño caserío del estado de Lara, en Venezuela, como agricultor en una pequeña cooperativa. El 19 de diciembre de 2015 salió para Europa para luchar contra el cáncer. Falleció en Bruselas el 19 de junio de 2016.

Compartimos este pensamiento de “Joseíto”

Carlos de Foucauld tiene un eslabón y es Jesús de Nazaret, para saber quién es Dios hay que preguntárselo a Jesús de Nazaret, nadie conoce al Padre sino a través de Jesús de Nazaret y para saber nuestro papel tenemos que ver cómo vivió Jesús de Nazaret, como vivió la virgen María, como vivió José. La Sagrada Familia es la referencia mayor. Jesús no se presentó como sacerdote, el choque que él tuvo fue con los mismos sacerdotes que fue quienes lo mandaron a matar. En la vida social Jesús, se comportó como cualquiera, aprendió un oficio con su padre. ¿La virgen María?; una madre de familia que crio a su hijo y de José ni se habla, carpintero, fue el que le dio la platíca para que vivieran. Cuando hablemos de los laicos vamos a ver a Jesús, María y José”. (2014)


PALABRAS PARA JOSEÍTO
(Jaime Cruz)

De lejos
como un viejo presagio
se nos llegó tu partida.
Corrió la palabra-amiga
que te trajo a la memoria
y un manantial de lágrimas
acompañó las horas
que crecieron sin descanso
bajo la desolación
que alberga saber
que un amigo se pierde 
en la espesura.

Joseíto
emprendiste el viaje final
un 19 de junio.
Te fuiste sereno y tranquilo
con tu mirada claras
y tu última sonrisa
dejando una estela de luz
y el rumor de la esperanza.

Te sentiste siempre 
un buscador de Dios.
Tus días tenían sabor a evangelio
y la entrañable utopía de Jesús de Nazaret.

Supiste albergar en tu regazo
la sonrisa de los niños
las manos campesinas de tus amigos de siempre
el perfume de las flores 
y el verde amanecer
de los árboles del campo.

Llevabas grabado en tus pasos
sabor a tierra fresca
Sembraste la divina presencia de Dios
entre las gentes más sencillas del pueblo.

Nos quedan a pesar de tu ausencia:
la mirada cómplice de cada mañana,
tu oración silenciosa,
tu abrazo fraterno
y el clamor tierno de tu búsqueda incesante.

Aquí nos quedan:
tus sueños y tu canto,
la claridad de tus pasos
y tu cariño con aroma a testimonio.
Aquí se queda 
tu silencio y tu palabra.,
el murmullo de tu ejemplo.

Seguirá la marcha
con sus horas y lamentos 
y allí tú
grabado en el corazón del camino
como una estrella en el horizonte.