De retiro en la ermita de Montmorin


 

De Yvo
Yvo es miembro de la fraternidad de Spello, Italia. Hizo un retiro en la ermita de Montmorin en el sur de Francia. Nos comparte su oración de alabanza.
Naturaleza

Afortunadamente para mí, el sol, que para decir verdad se había anunciado ayer por la tarde con un bonito arco iris, se deja ver en uno de sus más bellos días, como para hacerse perdonar su ausencia en los días pasados.

Ayer por la tarde tuve la primera visita, ¡la de una bella zorra! ¿Es la que ya había encontrado hace dos años? ¡Tengo ganas de decir sí!

Los días siguientes también pasaron un jabalí solitario (¡normal en este lugar!), y una liebre. Y hacia el final de mi estadía una cierva con su cervatillo, temerosa y con las orejas al acecho, se detuvieron justo un breve instante.

Durante toda la semana, en el gran silencio habitual de este valle, palomas, mirlos y otros, se encargaron del fondo sonoro, incluso si los cuervos ruidosos y burlones, trataban de imponerse, ¡con la ayuda del pájaro carpintero!

Ustedes saben, me gusta pasearme y observar la naturaleza y todo lo que vive en ella.

Este año llegué con retraso para aprovechar de la floración de las gencianas azules. Pero en revancha, pude admirar una gran cantidad de flores de los campos y los bosques, y por supuesto sus fieles compañeras las mariposas. ¡Un espectáculo! Las hay de todos los colores, formas y tamaños, sin contar los insectos voladores. Entre ellos observé una raza de pequeñas avispas trabajadoras; pasan muy rápidamente de una flor a otra como ladroncitas para beber el néctar y al mismo tiempo recoger el polen que será trabajado en el nido.

Alabado seas Señor, por todos aquellos que se comprometen por el respeto de la creación.

Un día al final de la tarde, me senté a la fresca sombra de un “serbal de pájaros” para observar tranquilamente a un gavilán, especie de pequeño halcón, en sus demostraciones de vuelo, buscando la ayuda de un viento favorable y de corrientes ascendentes. Ahí también ¡qué espectáculo de planeo, qué desafíos a la técnica! Después de repente, o distraído por una posible presa o sorprendido por un golpe de viento, se lanzó muy cerca del acantilado rocoso. Entonces desencadenó la alarma en las “golondrinas de las rocas” que hacen allí sus nidos. Trastornadas por haber sido molestadas en su dominio, agresivas porque se sintieron amenazadas, declararon la caza al intruso. Y a 3 o 4, con el refuerzo de picadas amenazadoras, con quites y trucos, consiguieron alejar de su acantilado al intruso, eventual depredador,.

¡Qué determinación, qué trabajo de equipo! ¡Y también a cada uno su espacio, cada uno en su casa!

Pero todo esto, ¿Conviene en un diario de ermita?

¡Alabado seas Señor por todo lo que se mueve en los aires!

Silencio

Mis vecinas eremitas son discretas y silenciosas. Cuando uno las ve parece que cada una tiene su lugar y su rol bien determinado y definido; ¿Es para evitar las discusiones sin fin y las palabras inútiles? Si uno no presta atención, al pasearse puede pasar cerca de una de sus casitas sin darse cuenta, tan bien “escondidas” están en su nido de verdor. Cada mañana uno las encuentra juntas a las 7h., para la celebración de la eucaristía en la penumbra de la capilla común. La eucaristía que reúne y alimenta… Yo tenía tendencia a verlas como “reclusas” pero resulta que el jueves pasado, día de la “fiesta del Corpus” en su calendario litúrgico, mientras paseaba me encontré de frente con dos de ellas que pasaban un día de campo en el bosque, día de descanso. También encontré a algunas que escalaban el puerto Daron o el monte Dufre, 3 horas caminando a paso ligero.

¡Alabado seas Señor por esas mujeres que buscan tu rostro en la soledad y el silencio!

Puesta del sol

Esta tarde, la luz del sol poniente inunda la ladera norte del valle, más expuesta al frío, más sombría, con una luz rosada; incluso el blanco calcáreo de las rocas se deja forjar y acepta teñirse de rosa. Los rayos son rasantes y penetran el bajo bosque. Estamos a finales de junio, el sol se pone tarde y alcanzó el máximo de su carrera hacia el norte. El bosque de pinos silvestres ya no es más sombrío y oscuro como de costumbre, e ¡incluso los troncos se visten de rosa esta tarde!

¡Alabado seas, Señor, por tu luz que viene a iluminar mis oscuridades!

Nube

Desde mi ventana veo una nubecita blanca, solitaria en el cielo azul. Los últimos rayos del sol ya se apagaron en el valle. Sólo la nubecilla queda iluminada; incluso parece que sigue elevándose para prolongar ese beso con la luz que pronto va a terminar… Me hizo pensar en “Teresita”, no sé por qué.

¡Alabado seas, Señor, por todos los pequeños que te reconocen en su cotidiano!

Escucha

Vine a Montmorin después del encuentro de las dos regiones Europa-Norte y Mediterráneo. Alegría de volverse a ver, escucharse, compartir, acoger las diversidades… Se habló también de nuestro mundo en mutación con el fin de prepararnos al próximo capítulo: ¿presencia del Espíritu en esas mutaciones? Visitación, Caná y servicio, centralidad del misterio pascual: palabras clave que retengo.

¡Alabado seas, Señor, por la amistad fraterna que anuncia tu Reino!

Infiorata

Hoy en Spello, es fiesta, la fiesta del “Corpus Cristi” con las alfombras de flores en las calles. Festival de colores y belleza; trabajo de equipo necesario, gratuidad. Pienso en los amigos, en mis hermanos, en los años en que participé activamente…

¡Alabado seas, Señor, por el pan compartido, por la Vida entregada en abundancia a cada uno!

Durante estos días de retiro, me acompañó un libro, pequeño, pero muy bello sobre el Cantar de los Cantares, de Christian Salenson que retomó un retiro de Christian de Chergé.

Hay que degustarlo a pequeñas dosis para saborearlo plenamente y ¡dejar la Pala bra resonar en el corazón y no solamente en la cabeza!