Peregrinación de un grupo de gitanos a Roma

De Ivo

Ivo, de la fraternidad de La Roque d'Anthéron, está muy presente al mundo de los viajeros. Ellos le pidieron que organizara una peregrinación a Roma. Nos cuenta el viaje y su encuentro con el papa Francisco en la plaza de San Pedro.

Lunes 22 de septiembre:

Salimos hacia el centro de Roma. Cita en el Consejo Pontificio de Migrantes con el cardenal Veglio y la hermana Alessandra. Lo aprecié a pesar de que el cardenal solo se quedó algunos minutos… pero saludó a cada uno y cada una, y nos pidió que nos presentáramos individualmente… La hermana Alessandra nos mostró en un vídeo el organigrama de este “dicasterio”, atento a todos los migrantes y nómadas… Le entregamos algunas fotos que habíamos llevado. Conseguí que firmara una foto para Dedé que anima habitualmente la oración en la capilla de Lançon de Provence así como en las peregrinaciones a Saintes Maries1 y otras.

Antes estábamos invitados a ir a la capilla de la Virgen de los Gitanos, coronada en 1965 en Pomezia por Pablo VI. ¡Que belleza! ¡Y como se parece a una “nómada”…! Nos sentimos acogidos por ella, y a pesar de todo ese mármol, podemos sentirnos en nuestra casa.

Martes 23:


Rumbo a las catacumbas de “San Sebastián”, con la Misa en la cripta. San Sebastián, el primer mártir venerado en Roma después de Pedro y Pablo. Malik, un amigo de las hermanitas, nos hace visitar las catacumbas, el cementerio más antiguo de Roma donde venían a enterrarse todos los romanos y por tanto también los cristianos.

Por la tarde tomamos un tiempo de silencio y de descanso en la iglesia de “Quo vadis”. Continuamos hacia la iglesia del “Divino Amore”, para recogernos un poco más arriba en la capilla al aire libre, dedicada a Zeferino… ¡Es bello! ¡Se respira el alma gitana!

Miércoles 24:

Encuentro con el papa en la plaza de San Pedro.

Gracias a la hermanita Geneviève nos podemos integrar en un grupo de argentinos que estaban bien situados para saludar a Francisco. Es difícil expresarles mi alegría en la tarde de esta jornada… más de lo que habría podido imaginar. Acogidos calurosamente por el embajador de Argentina (un hombre encantador que conoce bien a hermanita Geneviève) salimos hacia la ciudad del Vaticano en varios furgones. Empieza a llover... No tengo impermeable ni paraguas (parece que nunca llueve durante las audiencias...). Antes de salir, el embajador nos dijo que estaríamos juntos al lado izquierdo, yo delante y el grupo detrás de mí.

Una vez instalado, colocado por el embajador, empiezo a mirar detrás de mí, buscando localizar donde podían estar los “míos”. Me subo en la silla y busco con una mirada inquieta… No los veo. Llueve más fuerte; mi pantalón se moja. También tengo frío. Sin chaqueta… Siento vibrar mi celular en el bolsillo. Es Geneviève que intenta atraer mi atención… El grupo se encuentra en el otro lado en el ángulo extremo opuesto.

Y resulta que llega el papamóvil surcando las avenidas de la muchedumbre; se detiene de vez en cuando a la gran alegría de todos… Entonces Francisco baja y va a saludar de cerca… y después sube hacia el estrado cubierto donde le espera un grupo de obispos que van a leer en diversas lenguas el texto bíblico escogido para ese día y el pequeño informe de su visita a Albania, país donde fueron martirizados juntos cristianos y musulmanes. El papa habla del diálogo interreligioso y retengo esta frase: “La convivencia entre cristianos y musulmanes no sólo es deseable, sino practicable.”

Pero es cierto que mis preocupaciones están en otra parte. ¿Cómo hacer, qué decir para que pueda atraer la atención de Francisco sobre nuestro grupito que está en la otra punta, al otro lado?.. ¿Cómo acercarme a él cuando los argentinos ocupan el lugar delante de mí?... No sé, pero en ningún momento dudo verdaderamente (después sabré que otros rezan)… Todo transcurre según el protocolo; después del “Padrenuestro” y la bendición ritual (¡sencilla, tan sencilla…!), empiezan los saludos y los abrazos a aquellos y aquellas seleccionados para eso… Y empieza la lenta subida de Francisco del lado del grupo, saludando a aquellos que son designados en las primeras 3 o 4 filas. ¿Cómo podría tocar a los “amigos nómadas” separados de él por 4 filas?... En realidad, pasa y no los ve.

En ese momento me encuentro detrás de los argentinos que están todos delante apoyados en la barrera. Entonces tres jóvenes delante de mí dejan el lugar, no sé por qué, y avanzo: ahora me encuentro en la barrera. Es bueno, me digo a mí mismo, es muy bueno, podré detenerle, interpelarle, y decirle todo.

¡Y resulta que llega! Tiendo la mano hacia él y lo agarro: “Francisco, tengo que hablarte: soy Ivo, hermanito del Evangelio, hermano de Mauricio Silva2

Veo su mirada muy atenta y continúo: “Vine con un grupo de nómadas de Francia. Si pudieras hacerles solamente un signo… son tan despreciados…

Me mira fijamente y me pone la mano en el hombro; entonces le indico con la mano donde están, y añado: “Están allí con la hermanita Geneviève”.

Los busca con la mirada… y después su rostro se ilumina con una sonrisa cada vez más radiante y levanta la mano y los saluda. Después se vuelve otra vez hacia mí, me pone de nuevo la mano sobre el hombro, luego sobre el brazo, diciendo con mucha dulzura: “Siempre por debajo, nunca por encima”.

Y en ese momento, ¡lo inesperado! ¡Sube con paso decidido por el lado derecho! Los “oficiales” ya se fueron. Los amigos bajaron ocupando los lugares abandonados. Francisco va derechito hacia el grupo. Les da la mano, abraza a Jame, estrecha la mano de Alain y la pone sobre su medallón con la foto de su hijo fallecido, la estrecha todavía antes de hacerle uno de sus gestos favoritos, ¡el pulgar levantado como signo de victoria! Todo el mundo sonríe, muchos lloran de alegría…. ¡No puedo retener mis lágrimas de agradecimiento! Lo que habíamos deseado lo obtuvimos, ¡y cómo! Esta alegría, ¡no la olvidaremos nunca!

La gracia de este encuentro se extiende hasta las familias que se quedaron en casa... Efectivamente, en ese mismo momento acontece un drama en una de las familias: un hombre cae de un árbol, el hueso temporal se incrusta en el cerebro y una costilla perfora su pulmón... Los médicos tienen poca esperanza; su hija queda postrada a sus pies en la habitación donde su padre agoniza... Reza fuertemente, quedándose ahí durante tres horas, hasta el momento en que un médico se acerca a ella (su suegra y su suegro están con nosotros en Roma y oran hasta tarde en la noche). Ella piensa que el médico viene anunciarle la muerte de su padre. Pero dice suavemente: “Su padre abrió los ojos”... Ella corre temblando a su encuentro y ahí ve a su padre, con un ojo abierto, que le dice “Hija, no lo hice de propósito”, como para disculparse de toda esta angustia que le había provocado... Luego le dirá que vio de muy lejos a su padre y a su abuelo y que estaban felices... ¡él volvió!

Otra anécdota de una familia amiga que iba a participar a la peregrinación: el mismo día de la audiencia, a la misma hora, acompañan a su hijo para un juicio en París en el que arriesga que le retiren el permiso de conducir... Todo el mundo espera en la puerta de entrada al tribunal. Llega una mujer, aparentemente una empleada que entra... El hijo la saluda: “Buenos días, señora”; ella se vuelve y le sonríe. En el momento del juicio todos se dan cuenta de que la señora es la juez; ella toma el expediente y dice que la pena ya ha sido purgada... y pasa a otro expediente. Terminada la sesión del tribunal preguntan a un policía lo que pasó con su juicio. El policía les contesta: “¡Todo está bien!”

¡En todo ello solo veo la ternura del Padre que ese día, a través del encuentro de algunos con Francisco, se manifestó a sus “hijos del viaje”!

Al día siguiente:

Estamos sobre una nubecita y nos paseamos por Roma… creo que vamos al Coliseo, después a la cárcel Mamertine, allí donde Pedro fue encarcelado antes de ser crucificado con la cabeza hacia abajo… era la cárcel romana, allí también estuvo detenido Vercingétorix3… En realidad, Roma está tan llena de iglesias y de santuarios unos más ricos que otros… que empiezo a tener una indigestión.

Viernes 26:

Fiesta de San Cosme y Damián, mártires decapitados en Siria. Celebramos la Eucaristía en una de las capillas de Santa María Mayor.

En la Eucaristía, está con nosotros una pareja de personas mayores… Les pregunto si tienen una intención de oración; hacen un signo negativo. En el momento de la paz, nos enteramos que celebran ese día sus 50 años de matrimonio: son irlandeses… Están hermosos y emocionados con lágrimas. La señora y Luisa se abrazan calurosamente. Les dejamos comulgar los primeros. Mañana estarán en la misa de 7 h. con Francisco en Santa Marta.

Antes de separarnos, María les dice que va a rezar por ellos, y como tratan de saber quienes somos, les respondo que somos un grupo de “viajeros” de Francia… Sus ojos se iluminan y nos responden: “Gente muy agradable” ¡Cuánta alegría gratuita! ¡Decididamente el Señor no deja de sorprendernos!

Sábado 27 de septiembre:

Hoy vamos a Tre Fontane, lugar donde Pablo fue decapitado… Descubro que más de diez mil soldados romanos, que se hicieron cristianos con su jefe, fueron igualmente decapitados ahí después de terminar la construcción de un acueducto... Un cuadro los muestra llegando en fila india, desarmados y sin rebelión alguna, antes de tender el cuello al verdugo que les espera con la espada en la mano. Todo ellos rodeados de cadáveres sin cabezas...

La iglesia del monasterio de los trapenses nos acoge con su silencio y su despojamiento… Eso me hace un bien inmenso ¡después de tanto fausto y mármol de los últimos días! A mediodía nos esperan las hermanitas de Tre Fontane… ¡Cambio total de decoración!

A pesar de todos los trabajos obligatorios para estar lo menos posible fuera de las normas, Tre Fontane queda marcado por la sencillez de sus “chalets” de madera, con una actividad alegre que se hace todavía más patente por el “encuentro de regionales” del mundo entero… 
Estamos invitados a compartir la comida de las hermanitas en el gran comedor común que se parece más a un gran capitel de fiesta que a un bello comedor de convento… Todo eso hace que estamos a gusto y las hermanitas se mezclan con nosotros y nosotros con ellas…

Una hermanita nos llevará después a visitar la “Estrella fugaz”4, con el cajoncito en el que estaba el Santísimo… un sabor del viaje con Jesús… y después el cuarto de hermanita Magdalena, tan sencillo y despojado (una mesa, una silla, una cama de hierro con una cobija), ¡solo lo necesario, sin nada más! Y bajamos hacia la tumba de hermanita Magdalena, y escuchamos el relato de esa pequeña hazaña de ingeniosidad para que la tumba pudiera permanecer allí… “No se trata sólo de papeles, diría Francisco, sino también y ¡sobre todo! de la gracia de Dios”
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1  Les Saintes Maries de la Mer es un lugar en la Camargue, en el sur de Francia, donde los gitanos acuden cada año en peregrinación.

2  Mauricio Silva es un hermano del Evangelio que desapareció en Argentina en el año 1977.

3 Vercingétorix fue un legendario jefe de los Galos, antiguos habitantes de la actual Francia, que fue vencido por los Romanos.

4  La “Estrella Fugaz” es el nombre que se dio a la camioneta que usó hermanita Magdalena, fundadora de las Hermanitas de Jesús, en sus viajes.