Hermanos del Evangelio: Visita de Javier a Nicaragua y México

Javier, de la Fraternidad Central de Bruselas, nos cuenta su visita a nuestros hermanos en Nicaragua y México.
Heme aquí en Managua (Nicaragua) donde Chepito me recibe a medianoche.

Me quedé una semana para descubrir los compromisos de nuestro hermano. Está muy ocupado por “Cantera”, la ONG en la que trabaja, sobre todo en lo que concierne a la miel. Una tarde conversamos mucho sobre la historia de Nicaragua y especialmente sobre el plan político, como pasaron de la revolución a las elecciones que perdieron los sandinistas. Hubo 15 años de transición, y ahora un gobierno sandinista, realista y con un buen gobierno. El país se enorgullece de estar relativamente tranquilo, sin estar bajo la violencia de los narcotraficantes y de las venganzas que se dan en los países vecinos. A nivel económico, el país acoge todo un sistema de zona franca que permite tener trabajo dejando instalarse en el país a empresas extranjeras. Hay un desarrollo real, y la escuela y la salud son gratuitas. Hay una apertura del sistema que da una cierta libertad al comercio internacional, y el sector privado existe y se desarrolla.

También fuimos a un centro de actividades de Cantera y encontramos a un grupo de 40 jóvenes (entre 15 y 25 años) apoyados por animadores que les ayudan a hablar de la violencia que vivieron en su familia. Eso se hace en 4 sesiones de 3 días y los animadores nos dijeron como ellos mismos se quedaron impresionados de todo lo que los jóvenes llegaban a compartir, pero con mucha emoción y lágrimas.

Además de este compromiso, Chepito aceptó “encargarse” de algunos “voluntarios” que nuestro hermano introduce para ayudarles a situarse en el país por un año o dos. Cuando pasé, eran 8 de diferentes orígenes. Me sorprendió encontrar a un belga, estudiante en la universidad de Lovaina, que Chepito orientó en el trabajo con Cantera. Esa relación con los voluntarios da todo un equilibrio a Chepito que a menudo se encuentra solo. Fuimos con ellos al restaurante y el idioma común fue más el inglés.

Después de esta semana en la capital, me encontré con Patricio en La Garnacha, a 1500 m. de altitud donde las noches son muy frías. Nos dimos cita en Estelí, la ciudad importante más cercana de la Garnacha donde todos los viernes hay un mercado especial para vender productos ecológicos. Patricio baja cada semana con todo un equipo para vender diferentes productos (verduras, miel, artesanías de todo tipo, queso, hierbas secas y productos que otras personas piden que vendan como objetos de cuero).


Tuve la suerte de encontrar a nuestro hermano en plena forma, pues algunas semanas antes tuvo una crisis de ciática que lo incapacitó mucho. En ese momento Santiago vino de México y llegó en buen momento pues Patricio estaba muy disminuido. Pero resulta que pude comprobar la convalecencia de Patricio bajando con él hasta la ermita. Les aseguro que es difícil seguirle, y sin embargo ¡creo que no puedo decir que yo camino despacio!

Patricio sueña con tomar distancia con relación al “programa”, pero de momento todavía tiene una autoridad moral importante, y su presencia es la que permite que este conjunto de iniciativas múltiples conserven una real rentabilidad. La Garnacha se conoce en Nicaragua como “turismo rural” y la gente viene directamente desde Managua (a veces sólo por un día). La gente de La Garnacha construyó miradores que permiten contemplar la naturaleza con una vista espléndida sobre un paisaje bastante impresionante. También se ven todas las instalaciones que se hicieron para los turistas que vienen a este rincón y que están atraídos por la naturaleza y el bosque. La artesanía se desarrolla y hay una permanencia en la tienda. Pude admirar todo lo que se llega a hacer con cosas muy sencillas: perlas de barro, todo tipo de esculturas de madera o de piedras pulidas (una especie de mármol muy blando), cestitos tejidos con hojas de pino, etc... Esta organización de la artesanía tiene mucha fama y muchos turistas vienen a buscar las cosas hasta aquí. Hay proyectos para desarrollar más el café (buena reputación mundial) y también se está construyendo una carpintería.

El compromiso pastoral de Patricio es una gran parte de su vida: Celebra la misa todos los domingos y los jueves en San Nicolás (la pequeña ciudad más cercana que es el centro de la parroquia), y también va a visitar las diferentes comunidades que no están muy cerca. Ahora reconoce que necesita un vehículo para ir a visitar a las más alejadas, pero como no maneja, depende del chófer del “programa”. Todos los jueves después de la misa, hay exposición del Santísimo (es una antigua costumbre que le gusta mucho a la gente).

En una comunidad que visitamos, nos encontramos en un pueblo en el que muchos cristianos se pasaron a una iglesia evangélica (más bien secta), y eso plantea serios problemas a los pocos católicos que son minoría. Es un problema para todo Nicaragua donde las sectas se desarrollan cada vez más. En otra comunidad, llegamos para celebrar la misa y todo estaba centrado en la fiesta de los 15 años de una chica del pueblo. Es una tradición antigua pero que pediría ser evangelizada. En esta ocasión, la familia puede hacer gastos totalmente locos. Viéndola entrar en la iglesia del brazo de su padre, yo creía que era una boda. Patricio no estaba al corriente y cuando llegamos a la iglesia pensaba incluso que la gente no vendría ese día a la misa. Pero fue todo lo contrario. Y después de la misa, había comida para todo el mundo, y por supuesto ¡el teatro montado y el baile que Patricio abrió con la chica!

Admiré los dones de “zahorí” de Patricio. Nos fuimos a casa de una familia para encontrar un lugar donde abrir un pozo, pues el agua verdaderamente está demasiado alejada. Patricio trabaja como experto y determina con su alambre, la calidad del agua, la profundidad del pozo, el débito y finalmente el mejor lugar con relación a la propiedad.

Miguelito Martel (Hermano de Jesús) que vive en San Bartolo, vino para hacer su retiro aquí en La Garnacha. Así pude ver los lazos que los unen y que disminuyen la soledad de Patricio y de Miguelito pues están muy contentos de hablar y de prolongar buenas discusiones en el plan teológico y espiritual.

Después viajé a México. Así que llegué el 1 de febrero a Ciudad Hidalgo. Alegría de encontrar a los hermanos y descubrir esas montañas y ese paisaje tan especial que todo el mundo admira.

En los periódicos y en los medios de comunicación internacionales se habla mucho de esta región de Michoacán. De hecho, en este momento hay grandes problemas de seguridad, y los secuestros y pedidos de rescate no son cosas excepcionales. Los hermanos conocen directamente algunas personas que han vivido ese drama que les golpea y traumatiza, incluso si salen vivos: ¡Que inseguridad y que angustia contínua! Lo que me sorprende es como pudo desarrollarse ese poder “malo” con gente “mala” en ese país tan religioso, donde constantemente se hace referencia a la Virgen de Guadalupe, donde la gente se descubre al pasar delante de las iglesias y se persignan incluso en el autobús, donde la comunidad más pequeña tiene una iglesia y pide poder tener la misa (dos comunidades, donde los hermanos van a celebrar la misa cada domingo, no tienen más de 30 fieles).

Pero mi pregunta no tiene respuesta y los hermanos están ahí, entre la gente, y la relación con ellos es maravillosa. Se toma el tiempo de saludar a todo el mundo, en la iglesia y en el camino. Es una costumbre muy importante aquí: uno se para cuando se cruza con alguien y se saludan calurosamente. Los hermanos tienen una camioneta que les permite recoger a todos los conocidos que van a la ciudad, pues su casa está a 4 km. de la ciudad. Ese ritmo es un signo muy importante: la gente acogió a los hermanos con mucha amabilidad... y los hermanos supieron acoger el ritmo de sus vecinos. Esta sencillez permite a los hermanos establecer una relación muy sencilla y poder ir a comer a cualquier casa por pobre que sea. Los hermanos forman parte de la familia y todo es posible en ese marco familiar.

Celebramos el 2 de febrero (día de la vida religiosa) en dos veces. Una primera celebración entre nosotros y más tarde con las religiosas de Ciudad Hidalgo. Volví a pensar en la situación de María y José que ofrece Jesús a Dios, y veo en este acto lo que ocurre con nosotros en nuestra consagración religiosa (o en un servicio como el que vivo actualmente): Por un lado hay un llamado de Dios y la relación personal con Dios es real, pero nuestra consagración a Dios se hace en una comunidad, y por eso creo que se puede decir que son mis hermanos los que me ofrecen a Dios y son mis hermanos los que me ponen en esta situación de “servicio”.

En Ciudad Hidalgo es un desafío vivir 6 hermanos juntos en una misma fraternidad, pero la organización y la arquitectura de la casa lo permiten. La salud está a prueba y resulta que Giorgio finalmente tuvo que regresar a Europa para descansar después de largos meses de sufrimiento en los que ciertos movimientos de los brazos le hacen sufrir. Esperemos que los italianos puedan mejorar la situación pues este hándicap es demasiado pesado.

Admiré la relación de los hermanos entre ellos: es un camino de cada día, y no se pueden prever las cosas con anticipación. Los ritmos son diferentes, y por tanto no es para nada evidente caminar juntos. Pero ya han hecho todo un camino que permite tener confianza para el futuro.

Finalmente me fui a Guadalajara para pasar algunas horas con Chema. Esa tarde había una misa con un grupo (como todos los miércoles por la tarde). Eran una docena. Compartieron y se ve que son ellos los que animan la liturgia incluso si Chema preside. Yo añadí una palabrita en relación con el Evangelio del día que era sobre el ciego en San Marcos que Jesús cura no al primer intento sino en dos veces. Insistí para decir que debemos aprender a trabajar con el tiempo, y no pensar que todo se hará inmediatamente. La santidad no es algo que se adquiere de golpe, y lo mismo para el amor. Y retomé el ejemplo dado unas horas antes por Chema diciendo que cuando celebraron los 50 años de matrimonio de sus padres, le preguntó a su padre si seguía amando a su esposa como el día de su boda. Entonces el padre dijo curiosamente a su esposa: “Cuando me casé, yo te mentí pues te dije “te amo” cuando no era cierto. Era del orden de la pasión y no del amor. Ahora, después de 50 años de vida juntos en los que nos peleamos, perdonamos, confrontamos… entonces sí, hoy puedo decir que “te amo”. Pienso que es un testimonio muy bello para ilustrar lo que significa respetar el tiempo, respetar el movimiento de la vida: no damos más que pasitos y a veces hacemos marcha atrás.

Visité con mucho interés el hospital donde trabaja Chema desde hace 12 años. Es impresionante descubrir al mismo tiempo un aspecto muy antiguo (arquitectura del siglo 18 con salas en estrella centradas en el lugar donde se celebraba la misa), y un aspecto ultramoderno con laboratorios totalmente automatizados. Se ve que la modernización está lejos de detenerse, pues ¡acaban de inaugurar todo un complejo ultramoderno con máquinas último grito!

Regresé a pie visitando el barrio y pasando un momento en el santuario de la Guadalupe donde Chema celebra 2 misas cada domingo (11 h. y 12h.). Eso lo sitúa bien en el barrio y se ve que algunos lo saludan como “padre”.

Al día siguiente fuimos a comer a casa de los papás de Chema y pude conocer a su papá que tiene 90 años y a su mamá que sólo tiene 88: tuvieron 12 hijos. Siempre es interesante conocer a los papás de los hermanos. Así descubrí que los viajes no son extraños para su familia.