Hermanos del Evangelio: visita de Giuliano a Brasil y Bolivia


Nuestro prior visitó a nuestros hermanos de Brasil y Bolivia; también participó a la reunión regional de América Latina.

Para resumir las impresiones de este viaje utilizaré un tema, el de la Hospitalidad. Efectivamente es lo que más me impactó durante la semana que pasé con Joao en la comunidad de “La Trinidad”. “Hospitalidad trinitaria y peregrina” como le gusta llamarla a Enrique. Él empezó esta comunidad con la gente de la calle. Él mismo estuvo en la calle, peregrino, durante muchos años, especialmente en América Latina, y a invitación del obispo empezó a acoger a gente de la calle en una iglesia abandonada de Salvador: la Iglesia de la Trinidad.. Después otros permanentes se le unieron. Para ellos acoger significa “hacer comunidad con”, se podría decir con el espíritu del Arca de Jean Vanier. Pero también se encuentran allí otras inspiraciones como la de Taizé y otras comunidades encontradas por Enrique a lo largo de sus peregrinaciones. Unas imágenes grandes de la Trinidad (la de la hospitalidad bajo el árbol de Mambré), acogen al que entra en la antigua iglesia en la que viven los miembros de la comunidad, duermen y rezan. La hospitalidad divina está en el corazón de la vida de la comunidad y marca la ternura de sus miembros entre ellos y con los que viven en la calle.

Joao forma parte de esta comunidad que actualmente consta de unas veinte personas. Como nos lo había explicado, son los miembros de la comunidad de la Trinidad (que frecuentaba regularmente y donde a menudo iba a rezar), los que lo invitaron a unirse a ellos cuando cumplió sus 80 años. Encontré a Joao en plena forma y feliz de vivir en esta comunidad. Participa plenamente en la vida de la comunidad y asume ciertas tareas según sus capacidades. También está presente con su oración asidua y acompaña la pequeña comunidad de la Trinidad del Mar. Efectivamente a una espiritualidad trinitaria y peregrina (verdaderamente peregrina, pues regularmente los miembros de la comunidad salen en peregrinación), se añade una espiritualidad eremítica. Enfrente de la ciudad de Salvador, hay una isla que forma la famosa bahía. En esta isla se encuentra una capillita abandonada en la que vivió un eremita durante años. Es ahí donde vive una pareja joven y un reducido número de gente de la calle. Joao va bastante a menudo a esta comunidad de la Trinidad del Mar. Fui con él y me gustaron mucho los lugares y aquellos que viven allí. En la antigua torre de la capillita, hay una celda minúscula, justo lo bastante grande para poder acostarse en la noche: se tiene la impresión de estar colgado entre el cielo y el mar.

Imposible dar cuenta brevemente de toda la riqueza de esta comunidad. Sólo añadiría que no lejos de la Iglesia de la Trinidad hay otra iglesia abandonada, San Francisco de Paula, en la que se acoge a gente que todavía vive en la calle, pero solamente durante el día y para programas muy precisos.

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En Bolivia nos reunimos varias veces con los hermanos de Cochabamba para ver juntos como redefinir y actualizar su proyecto de fraternidad. ¿Quién sabe si “la Hospitalidad” no podría ayudarles en esta búsqueda? La hospitalidad como acogida de lo que cada hermano es y desea vivir… la hospitalidad como acogida de las personas que desean o necesitan compartir, por un tiempo, la vida de los hermanos, estando atentos a tener los pies bien puestos en la realidad del barrio.

La Hospitalidad estuvo presente de nuevo, como tema, durante nuestra reunión regional. Todos los hermanos participaron, además de Chema de la región América Centro-Norte, Elena de Caracas y Rigoberto de Colombia de los Hermanos de Jesús. Desde el segundo día Víctor Codina, jesuita amigo de los hermanos, nos ayudó a reflexionar sobre la Vida religiosa en el mundo y la Iglesia de hoy. Reflexión muy estimulante con pistas de reflexión al final para vislumbrar nuevos rostros de vida religiosa: comunidades abiertas a los laicos, a las personas con discapacidad, a los pobres, a la gente de la calle (incluso para experiencias temporales), a comunidades ecuménicas, interreligiosas, comunidades de acogida y que inician a una verdadera experiencia mística, una mística ligada al pueblo y a los pobres, etc. En el fondo invitación a dejarnos habitar por la hospitalidad divina e invitación a vivir de ella. Pistas interesantes a tener en cuenta para el Capítulo.

Después hubo una rica revisión de vida que fue introducida por Marco. Nos habló de la aceptación profunda de lo que somos y de lo que es el otro. Aquí también se podría decir que en el fondo es vital tanto para nuestra vida personal como para nuestra vida comunitaria acogerse profundamente, como se acoge a un huésped divino, y acoger a los demás aceptándose y aceptándolos como son… como Dios que no siempre nos aprueba pero nos acepta sin condiciones.

Durante la reunión, Héctor, nuestro joven hermano mexicano, pronunció sus primeros votos en una bella celebración en la que participaron muchos vecinos y amigos de los hermanos de Cochabamba. Héctor seguirá con su trabajo hasta finales de septiembre, después regresará a México para encontrar a su región y participar en la reunión regional. En noviembre vendrá a Europa para conocer las fraternidades e ir a Arusha en Tanzania, para la reunión de hermanos jóvenes.

En Cochabamba y en el fondo en todas las fraternidades que visito, tengo la impresión de que todo lo que vivimos lo debemos a la hospitalidad que recibimos de la gente. Sin esta premiza, nada nos sería posible, ni siquiera ayudarles.

¡Que eso pueda ayudarnos a ser siempre más humanos y a descubrir así la profundidad de la hospitalidad divina!